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Reconstruyen la biblioteca original de Thomas Jefferson

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Los libros del tercer Presidente de los Estados Unidos, Thomas Jefferson, llegaron a ser tan famosos como él. Su biblioteca recogía ejemplares con tapas de cuero provenientes de todas partes del mundo, incluida la América Colonial. Poco a poco se fue haciendo con una colección de volúmenes que resguardó en su casa de Monticello y que con el tiempo dieron prácticamente origen a la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.

Ello ocurrió cuando en 1815 en Congreso de los Estados Unidos decidió comprar la colección de Jefferson para refundar la Biblioteca que había sido incendiada un año antes por los ingleses. Los libros se instalaron primer en un piso completo en el Hotel Blodget's, entre la 7a calle y E, hasta que un par de años más tarde fue trasladada al Capitolio. En las navidades de 1851, la Biblioteca del Congreso sufrió un terrible incendio que supuso la pérdida de las 2 terceras partes de los libros.

Desde hace una década expertos y apasionados de los libros antíguos y raros se han dado a la tarea de reconstruir la biblioteca original y para ello han visitado anticuarios, librerías de viejo y bibliotecas para comprar cientos de volúmenes. Para el encargado de la sección de libros raros y antíguos de la Biblioteca del Congreso, Mark Dimunation, se trata de los libros que fundaron a Estados Unidos.

La aventura no es nueva y tiene sus orígenes en la década del 40 cuando empezaron a organizar la celebración de los 200 años de la Biblioteca, sin embargo es recién en los últimos años que se ha acerccentado la búsqueda de lo volúmenes faltantes. Uno de los aspectos que más resalta Dimunation es la participación de libreros y coleccionistas de todo el mundo quienes han colaborado en la recopilación.

Por otro lado, es interesante que han querido rescatar no solamente los libros de Jefferson, sino también la manera en la que él los usaba y los leía. Si hacemos la visita virtual a Monticello (cosa que les recomiendo especialmente), nos encontraremos con atriles de toda forma, asi como con habitaciones especialmente dedicadas a los libros en las que siempre la pauta parecía ser la de que la persona se sintiera rodeada de ellos.

También se ha rescatado la manera en la cual los libros eran clasificados por Jefferson en tres categorías fundamentales: memoria, razón e imaginación. Una manera, al decir de Dimunation, muy iluminista. Algunos ejemplares, sin embargo, nunca podrán ser recuperados o bien porque no se encuentran las copias exactas, o bien porque simplemente no se tiene seguridad en torno a sus títulos.

Vía | The Washington Post Más información | Jefferson´s legacy

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