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Rosa Regás contra la prensa

Rosa Regás contra la prensa
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Esta noche me iré a dormir mucho más tranquilo. Os cuento porqué: había empezado la semana con estas impactantes declaraciones de Rosa Regás:

Los grandes logros sociales de este Gobierno se venden mal porque la prensa no es del Gobierno. Todos van a favor de la oposición. Afortunadamente, cada vez se venden menos periódicos.

¡Madre del amor hermoso!, me dije. ¡Ni más ni menos que la directora de la Biblioteca Nacional está en contra de la libertad de prensa, quiere un sistema de información dirigista y se alegra de que se vendan menos periódicos! ¡Admitiendo tranquilamente, además, que hace dos meses que no lee ninguno (pero no por inquina a la lectura, que sería el colmo: tampoco ve la tele ni escucha la radio). ¿La razón? Los medios la crispan:

Porque me inquieta tanto la crispación que no me deja trabajar. Sé a quien voto, ya sé los insultos y las mentiras por dónde van, y no soy masoquista.

Tampoco me convencía demasiado eso de que, como ya has decidido a quién votar, no tienes porque preocuparte de lo que ocurre a tu alrededor. Creí que Regás admitía de forma poco elegante que sólo le interesaba que el gobierno que la colocó en el puesto salga reelegido.

¡Malpensado de mí! Regás ha cargado contra los periodistas acusándoles de manipular sus palabras. No se alegra de que se vendan menos periódicos, en absoluto. Se alegra de que se vendan menos periódicos de derechas. Todo aclarado. Y no le faltó tiempo para advertir de nuevo sobre el peligro que acecha a España, la crispación:

La crispación no parte sólo de la persona o personas que la provocan, sino que es algo que se va extendiendo y llega un momento en el que llega a todo el mundo y la gente está crispada, incluso muchas veces en la calle.

Seguro que en la mente de Rosa Regás la crispación es algo así como el "virus de la ira" de 28 semanas después, solo que en vez de a mordiscos se transmite vía intelectiva. Con sólo prestarle atención a la retahila del crispador o asimilar unas cuantas líneas encendidas, uno se convierte en un zombi furioso desprovisto de voluntad y movido por un único impulso, el de extender su contaminación al resto de la humanidad. ¿La solución? ¡Burbujas Regás, 100% sellado al vacío de la realidad!

He preferido tomarme esto con humor. Pero en realidad no tiene ninguna gracia. No esperaba nada bueno de Regás desde su deserción de la protesta contra el canon bibliotecario. Pero esto se pasa de la raya. La persona responsable de la mayor institución bibliográfica de España no sólo demuestra un desconocimiento ruborizante de la sociedad de derecho. El insulto sistemático y manipulado, al que nuestra sociedad es tan aficionada, sin tener pruebas, debería estar perseguido por ley - dice. Sorpresa, Rosa: ya lo está. Es la clase de cosas de las que te enteras leyendo periódicos.

No, no es sólo eso, sino que no parece haber asimilado que la base de una sociedad democrática es la pluralidad de opiniones. Las hay que nos gustan y las hay que no, pero el debate de ideas genera riqueza. Y sí, hay crispación, mantenida por energúmenos que, en vez de optar por la argumentación racional, apuntan a las vísceras y excitan la bilis. Es éticamente condenable, y jurídicamente punible cuando se miente y/o se insulta. Pero no se le puede arrebatar al ciudadano el derecho y el deber de informarse, opinar y separar el grano de la paja.

Y sinceramente, con esta sarta de bobadas reincidentes, Rosa Regás ha hecho mucho más por la crispación de lo que sus propagandistas podrían haber soñado.

Vía | Yahoo! Noticias

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