Compartir
Publicidad

Biografías de verano

Biografías de verano
Guardar
0 Comentarios
Publicidad
Publicidad

No hay lectura más veraniega que la de la biografía: una vida, más o menos mítica, que nos proporciona insondables placeres y nos sumerge a una cronología llena de hechos que enseguida se nos aclaran como presuntamente míticos. Uno puede divertirse el resto del año perdiendo el tiempo con novelas históricas, con lo bien que están los ensayos propiamente históricos, pero las biografías siempre funcionan. Mi género favorito es en el que el sujeto protagonista del libro es un actor más de la obra, personalísima y vasta, de su autor. O sea, biografías que están orgullosas de no estar escritas por un biógrafo.

La mejor de ellas puede que sea Picasso: retrato de un artista joven de Norman Mailer. Los amantes del pintor no se sentirán defraudados porque el trabajo del nuevo periodista norteamericano no esquiva, para nada, ese rigor que se le presume, al menos en cuanto a documentación gráfica porque se trata de un pintor. Sabrá cualquier lector de esta bitácora que la última obra del fallecido Mailer fue un intento de empezar la vida novelada de Adolf Hitler. O sea, está claro que el autor va a las figuras más grandes de la cultura popular para darles un puñetazo y hacerse un espacio. Un espacio maileriano que yo intuyo fascinante, irritante e irremediablemente divertido.

Este retrato de un artista es un libro melodramático sobre la joven esposa atrapada por ese machito artista que era Picasso, todo un terrible seductor, amén de un bohemio tempranamente influido por Guillaume Apollinaire que le ayudó a iniciar su etapa de cambios más radicales. El libro es otra de las formas tan poco encubiertas para hablar de Mailer: marido, macho y bebedor. Artista reprimido. Egomaníaco encendido. Para mí es la mejor autoficción de su autor porque nunca vamos a leerle tan honesto, ni tan siquiera el corsé del encargo editorial o de la ambición personal pueden eclipsarle de si mismo. Por mucho que Norman Mailer trate de darse notoriedad a través de Picasso, lo notable del libro es que trata esencialmente de Mailer y su trágica vida. Cuando escribe Por qué luchamos, su breve ensayo sobre el 11 de Septiembre fracasa ante nosotros el mito, el personaje y también el escritor: nuestro pensador se deviene un agradable y ¡sereno! Comentarista que está muy alejado de quien verdaderamente ha luchado por ser. En definitiva, es este un libro muy recomendable lleno de una narrativa exagerada y de un retrato de España cuanto menos pintoresco.

El otro libro es Salvador Dalí: A la conquista de lo irracional de Javier Pérez de Andújar. No podía ser este un libro más distinto, como lo fue Dalí de Picasso, del de Mailer. Andújar está preocupado por escribir. Por entender al personaje, explicarlo, pero además interpretarlo. Ha dejado el objetivismo a un lado y en su estilo, vivo e inteligente, riquísimo nuevo inventor de la lengua española, aventajado discípulo de Derrida y Umbral, pueden darse cita la digresión acerca de Philip K. Dick y su evidente conexión con la obra del pintor de Figueres. No hay en Andujar rastro alguno de sitiar a su personaje pero la obra le empapa. Empapa toda su escritura, pero además de eso el lector entenderá a Dalí. O entenderá la complicada visión del arte que tiene su autor, que eso es algo mucho más meritorio, sobretodo si se coge el libro con el desprevenimiento habitual, ese que disfrazamos de convención. El repaso a la obra se sostiene con una tesis inteligente (Dalí como el primer artista pop) que nos obligará a repensar la obra de un señor que, como Mailer, se inventó su personaje y lo centralizó, antes que dedicarse por completo a la obra. Picasso y Andujar prefirieron dedicarse a su obra.

Más Información l Picasso retrato del artista joven Más Información l Salvador Dalí: A la conquista de lo irracional

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio