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El top ranking de falsarios autobiográficos

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Recientemente el mercado literario se ha visto sacudido por una oleada de escándalos sobre autobiografías falsarias. Al desenmascaramiento de Misha Defonseca, la niña-lobo judía, se unió poco después la de Margaret Seltzer, autora de unas memorias sobre su presunta vida como niña medio-india en los ghettos marginales y su supervivencia a pesar de las drogas, la violencia y el abandono. Ha resultado que Seltzer, quien montó una fundación contra la pobreza infantil con los beneficios obtenidos con su libro, no tiene una gota de sangre india y creció en un barrio acomodado y tranquilo de Los Ángeles.

A pesar del revuelo y la consiguiente decepción que estos casos provocan, varios críticos señalan que en realidad el fenómeno de la autobiografía falsaria no es ni mucho menos algo excepcional. No sólo lleva existiendo desde que nació el género (incluso antes: la contrafacta literaria fue una moda tan extendida en el siglo XVII español que aún hoy los investigadores tienen que ir con pies de plomo) sino que se producen con cierta frecuencia. Para demostrarlo el NY Times ha elaborado una particular "historia de la infamia biográfica" que saca a relucir lo que ocurre cuando un editor aplica la fórmula no dejes que la realidad te estropee una buena historia. Algunos de sus protagonistas son:

· Clifford Irving, que vendió una falsa autobiografía del legendario magnate Howard Hughes a la editorial McGraw Hill Book por 765,000 dólares de los setenta. Fue condenado a 17 de prisión por el timo. Treinta años después volvió a publicar la falsa autobiografía con un editor de internet y ha escrito varias novelas y obras de teatro. Su historia se adaptó al cine el año pasado con Richard Gere de protagonista, aunque Irving considera la película "un timo sobre el timo".

· Binjamin Wilkomirski, autor en 1966 de unas memorias sobre su estancia en un campo de concentración lituano (el Holocausto es por algún morboso motivo uno de los temas favoritos de los falsarios). Una investigación de historiadores reveló que el autor era en realidad Bruno Doessekker, un suizo que pasó la II Guerra Mundial con relativa tranquilidad y sin salir de su país. A día de hoy Doessekker sigue viviendo en Suiza y aún insiste en que es Binjamin Wilkomirski.

·Nasdijj era supuestamente un indio nativo americano con una infancia difícil. Escribió tres libros relatando cómo había sido violado por su padre adoptivo blanco, cómo había adoptado ya adulto a un niño Navajo con síndrome de alcohol fetal, y cómo había cuidado de otro niño con SIDA. Nasdijj resultó ser un autor blanco llamado Tim Barrus cuyos anteriores trabajos consistían en pornografía gay.

· James Frey relató sus memorias como drogadicto que logró superar sus problemas y reintegrarse. Su historia se catapultó a la fama en EE.UU. cuando la todopoderosa presentadora Oprah Winfrey la escogió para promocionarla en su Club de Lectura. Sin embargo al poco se descubrió que, si bien Frey había estado en tratamiento por drogas, su historia estaba exagerada hasta la hipérbole. En su libro, por ejemplo, aseguraba haber estado tres meses y medio en prisión cuando sólo fue detenido por unas horas. Oprah le desenmascaró con lágrimas en los ojos en su programa, pero Frey prepara ahora su regreso al mundo editorial.

· J. T. LeRoy es sin duda el caso de fraude autobiográfico más espectacular hasta la fecha. En 2000 y 2001 aparecieron una autobiografía y una seleccíón de relatos firmados por J.T. Leroy, quién decía ser el hijo de una prostituta de Virginia y relataba una vida infernal y decadente como chapero seropositivo. La obra de J.T. Leroy se convirtió en culto inmediato entre cierta bohemia de clase alta y pronto se pudo ver a J.T.Leroy en apariciones públicas y fiestas de postín, un extraño personajes de sexualidad ambigua siempre cubierto de pies a cabeza. Su foto es la que ilustra este post.

Resultó que J.T.Leroy no existía. Los libros habían sido escritos por una mujer llamada Laura Albert. Pero la persona que interpretaba públicamente a J.T. Leroy no era ella, sino la medio-hermana del que por entonces era su marido. Este personaje no sólo llegó a tener engañados durante cinco años a medios como el propio The New York Times y Vanity Fair sino que llegó incluso a participar en la película basada en los libros.

Vía | New York Times

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