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Cómo escribir y publicar un libro: cazadores de ideas.

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Querido escritor novel, experimentado, conformista, ambicioso, imaginativo, bloqueado, genio, mediocre o, simplemente, curioso:

Ha llegado el momento de convertirte en ese escritor que siempre has deseado ser. No importa lo que hayas hecho hasta ahora. Deja atrás todo tipo de calificativos despectivos sobre tu forma de escribir y comienza a creer que, realmente, puedes enamorar a la especie humana – o en todo caso a la gente que te conoce - con tu estilo narrativo.

A la hora de iniciar un relato existe el error común de pretender escribir en una hora una auténtica obra de arte digna de ganar un premio Nobel. Si al releer lo que creamos no nos parece bueno del todo (algo muy común dado el perfeccionismo obsesivo que caracteriza a la mayoría de escritores) decidimos tirar la toalla convencidos de que no nacimos para ello.

Que existen escritores tan sumamente extraordinarios que son capaces de plasmar en papel sus historias de un modo mágico, casi sin ningún esfuerzo es algo posible pero lo cierto es que un buen escritor, independientemente de su talento innato, necesita de un gran trabajo para llegar a ser un profesional. Así que, en esta ocasión, en lugar de abandonar a la primera de cambio te proponemos que hagas previamente un esfuerzo inicial. Eso si tomándotelo como un juego divertido y no como una obligación. Nuestra propuesta es: salir a la caza de ideas. Cualquier cosa que se te ocurra será buena para despertar el genio creativo. Cómo primer ejercicio puedes dirigirte a la cafetería de la esquina y, mientras tomas algo, jugar a imaginar la vida de las personas de alrededor. Posiblemente el camarero que te atendió, la mujer joven de la mesa de al lado o el impresionante chico de ojos azules con quien te chocaste podrán ser los protagonistas de tu mejor historia. Cómo segunda tarea pasea por tu barrio y dedícate a observar cada detalle: la extensa calle, el bloque de pisos, el parque o el colegio. Retén en tu memoria cuantas texturas, colores, olores, o sensaciones seas capaz de asimilar.

Una vez llegues a casa proponte realizar fichas descriptivas de los personajes que has imaginado realizando un breve perfil físico y psicológico de casa uno y repite la operación describiendo con detalle los resultados del segundo ejercicio. Ahora y sólo ahora es el momento de sacar esa vieja pluma escondida en tu corazón, tomar asiento en el lugar más sugerente y creativo de casa y comenzar a materializar en palabras todas esas ideas.

A partir de ahora tienes que contemplar tu alrededor, pensar y actuar como un escritor profesional. Cada maestrillo tiene su librillo. Algunos prefieren llevar siempre consigo una libreta en la que ir apuntando cada nueva idea, otros incluso optan por adquirir una pequeña grabadora. Las técnicas para encontrar la ansiada inspiración son infinitas. En próximas entregas iremos ofreciendo más trucos. Por el momento es hora de ir a la caza de ideas. Probad nuestras propuestas y animaros a contarnos los resultados.

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