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Matthew Carter, el hombre que se fija más que nadie en las letras

Matthew Carter, el hombre que se fija más que nadie en las letras
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Cuando leéis un libro probablemente no os fijéis demasiado en el tipo de letra que se emplea en el libro. Times New Roman, Garamond, qué más da. Lo importante es que el texto refleje una buena historia. O un buena reflexión. Pero la forma de las letras tienen más importancia de la que parece, sobre todo si se pretende mandar un subtexto psicológico al lector, como os expliqué en Lo que dice de ti la fuente que usas para escribir.

Una de las personas que más sabe de estos temas en Matthew Carter. Para que os hagáis una idea, Carter no se limita a leer sino a contemplar las letras que lee como lo haría un entomólogo al clavar una mariposa en un corcho.

Carter, al ir al cine, por ejemplo, no se fija tanto en que el protagonista de Ed Wood, de Tim Burton, es el célebre Johnny Deep-Jack Sparrow, sino en que aparece una fuente tipográfica inventada en los años 1980 en la entrada de un estudio cuando la película está ambientada en los años 1950.

O que en Chocolat, la película en la que Juliette Binoche abre una chocolatería en un pueblo francés de los años 1950, se observan carteles donde se anuncia que no se podrán consumir más que té y pan en Cuaresma donde se ha empleado la fuente tipográfica ITC Benguiat, que no se creó hasta finales de 1970.

O en L. A. Confidential, emplea la Helvetica Compressed en la placa de la oficina de Hush Hush, la revista del corazón de Danny DeVito, a pesar de que no se creó hasta 1974.

Si hay quisquillosos que se fijan en que tal modelo de ropa es anacrónico o que el tippex no había sido inventado todavía en la época que transcurre tal película, Carter se fija exclusivamente en las letras. Porque las letras no solo nos dicen en qué época estamos viviendo, sino que aportan un elocuente retrato psicológico a propósito de sus fines comerciales.

Y es que Carter también es creador de fuentes, como Verdana, que fue adoptada por Microsoft y Google: es decir, que actualmente es una de las letras que más consumís.

Simon Gardfield refiere algunos ejemplos más en su libro Es mi tipo:

Georgia, la fuente de pantalla más inteligible y adaptable; Snell Roundhand, basada en la caligrafía del siglo XVIII, muy alegre, ideal para invitaciones de fiesta con un toque irónico; Bell Centennial, diseñada para la centésima edición de la guía telefónica de la compañía Bell (hoy, AT&T); ITC Galliard, revisión de un tipo del siglo XVI, esbelta y airosa; y, por fin, Tahoma, en sus versiones árabe y tailandesa, que es utilizada por IKEA en lugar de fu fuente habitual, Verdana. El calígrafo Gunnlaugur S. E. Briem ha descrito la Bell Centennial como “un rinoceronte blindado que fuera capaz de bailar El lago de los cisnes”. Lo mismo se podría decir del resto de las creaciones de Carter.
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