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Vuelven los cafés filosóficos

Vuelven los cafés filosóficos
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Una taza de café, un grupo de personas y muchas ganas de conversar. Son los únicos requisitos para convertirte en participante de la última moda mundial: los cafés filosóficos.

Si Sócrates levantara la cabeza no estaría del todo insatisfecho al comprobar como los llamados filocafés se han extendido de un modo tan éxitoso recuperando la vieja costumbre de hablar de los grandes temas de la vida alrededor de una mesa.

A pesar de las incesantes críticas sobre la falta de interés o compromiso general con las temáticas que a diario afectan a nuestra vida, la vida intelectual sigue renovándose constantemente. Hacerlo mediante la recuperación de debates públicos al estilo de los antiguos foros de opinión es una noticia excelente.

El boom de los cafés filosóficos reaparece en París, a principio de los años 90. El padre de la idea fue el filósofo francés Marc Sautet, que la puso en práctica en 1992 en el café parisino El Faro, cerca de la plaza de la Bastilla. Desde entonces ha llovido mucho y el movimiento ha ido extendiéndose por todo el mundo, a pesar de que en España los filocafés se han hecho esperar pues hace apenas 3 años que se llevan a cabo. En la actualidad Francia cuenta con la friolera de más de 300 cafés filosóficos. En España Madrid, Barcelona y Sevilla son las ciudades con más actividad llegando incluso a especializarse en temáticas y asistentes.

Librerías como la Casa del libro de Sevilla, bibliotecas públicas o bares son los lugares de reunión más típicos. Los libros son fundamentales en estas reuniones pero, sobre todo, se le quiere dar un sentido práctico y dinámico. La filosofía del movimiento es actuar más que divagar.

Pocas ciudades se resisten ya a esta moda. Perú, Buenos aires, Argentina, México,... los filocafés han llegado para quedarse.

Vía | CafeFilo

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