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Diccionario Literario: cliffhanger

Diccionario Literario: cliffhanger
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Del inglés cliff (precipicio) y hang (colgar o suspender).

Llamamos cliffhanger (o cliff-hanger) a la última escena de un capítulo (ya sea de un libro, de una obra de teatro, de un cómic, de una teleserie…) cuya intención es dejar tal suspense en el lector (o espectador) que lo deje enganchado a la historia, ansioso por conocer qué viene después.

Originalmente usado en la literatura, luego pasó a ser utilizado en los radiodramas y de ahí a los medios audiovisuales, hasta llegar incluso a los videojuegos. Dicha técnica es actualmente muy utilizada en las series de televisión, ya que su emisión en entregas semanales se presta al uso de este tipo de finales.

El fenómeno psicológico que explica el funcionamiento del cliffhanger se denomina Efecto Zeigarnik, que define la tendencia a recordar tareas inacabadas, o interrumpidas, con mayor facilidad que las que han sido completadas. La psicóloga Bluma Zeigarnik se interesó por este fenómeno al observar cómo un camarero era capaz de recordar fácilmente una larga lista de pedidos pendientes y, sin embargo, difícilmente recordaba los platos que acababa de servir. En 1927, Zeigarnik publicó un estudio acerca de este fenómeno, que posteriormente tomaría su nombre.

Un buen ejemplo del uso del cliffhanger en la literatura es el modo en que Alejandro Dumas termina algunos de sus capítulos en Los tres mosqueteros, procurando dejar al lector en un momento de tensión que le obligue a seguir leyendo. Dumas practica esta técnica con acierto y bien dosificada. Porque por el contrario tenemos a autores que abusan de ella, lo que provoca que el efecto buscado se pierda por culpa de la reiteración. Tal es el caso de El código Da Vinci, de Dan Brown.

En el Quijote hay un cliffhanger muy famoso (aunque no totalmente ortodoxo según entendemos el concepto actualmente): el momento en el que Cervantes deja la historia en suspenso justo cuando Don Quijote y su contrincante vizcaíno blanden en alto sus espadas (capítulo VIII de la Primera Parte). En este caso la intención del escritor alcalaíno es introducir su montaje de que el verdadero autor es el historiador arábigo Cide Hamete Benengeli, pero muy acertadamente decide dejar la historia suspendida en un momento álgido, lo que produce en el lector ganas de saber cómo sigue el relato.

Para un mayor entendimiento del concepto podéis visitar el diccionario teléfilo de nuestros compañeros de Vaya Tele, donde lo explican desde el punto de vista televisivo.

En Papel en blanco | Diccionario Literario

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