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Diccionario Literario: villancico

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El vocablo villancico proviene de la palabra villano, término que surgió para diferenciar al pueblo llano de los nobles o hidalgos. Si bien algunas fuentes sostienen que la denominación 'villancico' surgió en Castilla, Quezada Macchiavello dice que el nombre viene de las Cantigas de Vilhao galaico-portuguesas, un género para cantar y bailar.

Sin embargo, se cree que, estructuralmente, los villancicos tienen su precedente en las Cantigas de estribillo o Cantigas de refram galaico-portuguesas, que, a su vez, parecen haberse formado como una variación del zéjel (composición de origen árabe muy extendida en el sur de la Península Ibérica). Hoy por hoy llamamos villancicos a las composiciones de carácter religioso creadas para cantar durante las fiestas navideñas, pero originariamente su temática era, sobre todo, pagana. En su origen estaban compuestos preferentemente por versos hexasílabos u octosílabos organizados según un esquema fijo: un estribillo o cabeza del poema, con una extensión de dos a cuatro versos en los que se enuncia el tema; la mudanza, formada por una estrofa (o varias) que frecuentemente es una redondilla; y la vuelta, constituida por un verso de enlace y uno o dos versos que repiten total o parcialmente la cabeza del poema o estribillo.

Sirva una composición de Juan del Encina como ejemplo:

Estribillo ¡Ay, amor, a quántos tienes cativados que no te son obligados! Mudanza 1 Cativas el coraçón, ques razón que no catives; no te goviernas ni bives por derecho ni razón; Vuelta tiene muchos tu afición (verso de enlace) cativados que no te son obligados. Mudanza 2 Cativaste mi querer do mi fe recibe engaño y no miras quanto daño se me puede recrecer. Vuelta ¡Quántos tiene tu poder (verso de enlace) cativados que no te son obligados!

Los primeros villancicos en España fueron composiciones polifónicas a tres y cuatro voces que fueron recogidas en los Cancioneros (entre los que hay que destacar el de Palacio, el de Upsala y el de Medinaceli), donde aparece ya configurada la estructura del villancico, con algunas variantes, y los asuntos tratados son festivos, satíricos y amorosos, aunque también religiosos o políticos, pero en menor medida.

En el siglo XVI comienzan a componerse también para una voz y acompañamiento de vihuela y se hace muy popular, alcanzando un gran cultivo como canción lírica, en el teatro o en la novela pastoril, con Juan del Encina, Gil Vicente y Jorge de Montemayor, respectivamente. El villancico de asunto religioso y, particularmente, navideño ya había tenido varios cultivadores en el siglo anterior pero adquiere una mayor calidad con el propio Juan del Encina y Santa Teresa.

En el siglo XVII los grandes autores se dejan seducir por este metro, como Lope de Vega, Góngora o Cervantes, y dentro del tema religioso, merecen especial mención los de Sor Juana Inés de la Cruz. Por entonces también pasan a formar parte de la festividad de Corpus Christi y se produce un aumento en la complejidad técnica y formal: frente a las tres o cuatro voces del siglo XVI, lo habitual es la composición para ocho voces distribuidas en dos coros dispuestos en diferentes lugares de la catedral y acompañados de arpa, violón y órgano. Formalmente, el estribillo se convierte en una sección muy extensa y con una escritura polifónica relativamente compleja, mientras que las coplas contrastan con éste por su brevedad y por la reducción de la plantilla vocal e instrumental al mínimo. De entre el gran número de compositores del XVII podemos destacar a Cristóbal Galán, Juan Hidalgo y Sebastián Durón. Durante esta época el villancico también se hizo muy popular en América, convirtiéndose en una de las piezas claves de la música virreinal.

El siglo XVIII la influencia de la ópera italiana invade no sólo el terreno de la ópera y de la zarzuela, sino también el de otros géneros, como es el caso del villancico. Frente a la estructura uniforme de coplas y estribillo existente durante los siglos anteriores, los villancicos del XVIII pueden llegar a tener una complejidad tal de secciones que en muchos casos no serán sino una alternancia de recitativos y arias da capo, al estilo de la ópera seria italiana. En los siglos siguientes no dejó de cultivarse y ya en el Modernismo nos encontramos con una hermosa composición de Juan Ramón Jiménez titulada 'Verde verderol'.

Con el paso del tiempo la temática religiosa se ha ido adueñando de este tipo de estrofa, hasta el punto de que, hoy por hoy, llamamos villancico a cualquier canción que tenga un asunto navideño, independientemente de su versificación (aunque suelen formarse con la simple combinación de coplas y estribillo). Algunos de los más conocidos actualmente son de origen español, como El chiquirritín o Campana sobre camapana (andaluces), En el portal de Belén (castellano) o La Virgen y San José (extremeño) pero otros los conocemos por una traducción, como es el caso del austríaco Stille Nacht ('Noche de Paz').

Un ejemplo de villancico clásico de temática navideña es el ya publicado hace dos años y por estas fechas por mi compañera Eva Paris: '¡O Reyes Magos!', de Juan del Encina.

En Papel en Blanco | Diccionario Literario

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