Compartir
Publicidad

‘Ciencia loca’ de Theodore Gray

‘Ciencia loca’ de Theodore Gray
Guardar
1 Comentarios
Publicidad
Publicidad

Este libro, Ciencia Loca, de Theodore Gray, no está dirigido a los que, ante una película de entretenimiento, de prestidigitación narrativa y de risa escandalosa fruncen el entrecejo y mascullan que el guión carece de coherencia; o que adolece de una pequeña argucia argumental o que hay un pequeño error ahí, diminuto pero clamoroso, el típico error que solo adviertes si no te has dejado secuestrar por el filme. Es decir, este libro no es apto para los que, al sentarse, notan una protuberancia saliendo de su recto: un palo en el culo, como suele decirse.

Por el contrario, Ciencia loca está dirigido a los que disfrutan de la ciencia y la tecnología en todas sus manifestaciones, a los seguidores de Cazadores de mitos, El mundo de Beakman o a la pequeña sección de ciencia recreativa de El hormiguero orquestada por el opaco Hombre de Negro.

Ciencia Loca es la ciencia más práctica y experimental llevada hasta sus límites más grotescos, como un espectáculo circense, sí, pero también como una forma de entender mejor algunos principios (y sin duda un vehículo para que se queden grabados para siempre en el hipocampo del cerebro). Cienca Loca son explosiones, efervescencias, cambios de color, volcanes en el comedor de casa, ruidos infernales y carcajadas de Mad Doctor o doctor Fronkonstin aullando “¡está vivooo!”

En definitiva, Ciencia loca son más de 200 páginas a todo color con 55 experimentos científicos que todos nosotros podríamos hacer en casa. Todos ellos, os lo garantizo, son experimentos que nunca antes habréis visto en televisión o por Internet. Como la fabricación de una cuchara que se derrite en agua caliente, la obtención de un helado instantáneo, construir balas de plata para matar hombres lobo, convertir arena en acero o incluso fabricar un sol de fósforo.

Todos los experimentos constituyen una selección de la columna Gray Matter que el autor mantiene en la revista Popular Sciencie y que, en Ciencia Loca, se les ha dado un tratamiento más extenso. No en vano, el éxito de este libro en su edición estadounidense ha contado con el aplauso de premios Nobel, autores como Oliver Sacks o los directores de las revistas científicas más prestigiosas.

En definitiva, un libro MTV que, por su exquisito cuidado en la edición y el gran despliegue gráfico, debería lucir en toda librería de una persona mínimamente curiosa. O un poco loca.

Gordon Moore, confundador de Intel y padre de la revolución informática, se dio a conocer en su juventud por hacer explotar nitroglicerina casera en Sand Hill Road, lugar que luego se convirtió en un erial y ahora es el corazón del Silicon Valley que él mismo contribuyó a levantar. En Londres, durante la Segunda Guerra Mundial, los experimentos químicos del joven Oliver Sacks amenazaban la integridad de su casa casi tanto como las bombas alemanas.

Sitio Oficial | Ficha en Vox

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio