Compartir
Publicidad

‘El buen libro. Una biblia humanista’ de A. C. Grayling

‘El buen libro. Una biblia humanista’ de A. C. Grayling
Guardar
11 Comentarios
Publicidad
Publicidad

La Biblia, el Corán y otros libros sagrados constituyen las obras más vendidas de la literatura. Sin embargo, calidad y número de ejemplares vendidos pocas veces van aparejados. Y es que, admitámoslo, los libros sagrados, si profundizamos en sus mensajes abstractos y/o grandilocuentes, no dejan de ser obras terriblemente nocivas para la mente: en primer lugar, consideran anatema la duda, y peligrosa la búsqueda de conocimiento nuevo que contradiga lo ya afirmado.

En pocas palabras, la Biblia dice: no pienses y haz lo que te digo.

Ello no debería preocuparnos hoy en día, porque hoy en día pocas son las personas que leen la Bilbia, y ya no digamos siguen a rajatabla lo que allí se predica. Hoy en día se sigue lo que se muestra en Youtube o en Facebook, que quizá es peor en determinados aspectos, pero al menos no tropieza tan flagrantemente en el dogma. Sin embargo, siempre he echado de menos una Biblia que de verdad obrara como libro bueno, positivo, culturalmente rico y cognitivamente enrevesado.

De hecho, muchos de los grandes libros que he leído en mi vida (El mundo y sus demonios, Destejiendo el arcoris, Cómo funciona la mente, El canon, etc.) los he considerado mis verdaderas biblias. Pero eso puede por fin cambiar. Un filósofo con mucho respeto a la ciencia, a las evidencias y a la razón acaba de publicar la Biblia que esperaba. El buen libro.

El filósofo de marras no es nuevo en esto de publicar libros que puedan ofender los sentimientos religiosos del respetable (aunque, en realidad, discrepar de las ideas del religioso no es sinónimo de ofensa, en tanto en cuanto yo no me siento ofendido en mis sentimientos ateos cuando un religioso discrepa de mí). Ya había publicado obras como Contra todos los dioses. Ahora, sin embargo, ha hecho disminuir su tono beligerante y se ha limitado a compilar lo que dijeron los sabios que nos precedieron.

Grayling ha recogido las ideas de Aristóteles, Plutarco, Lucrecio, Locke, Voltaire, Newton, Séneca y otros tantos y las ha organizado del mismo modo que se compuso la Biblia: refundiendo, adaptando y editando los textos más importantes, y distribuyéndolos en libros y versículos.

Así pues, tenemos el libro 1, el Génesis. Y luego viene Sabiduría, Parábolas, Concordia, Lamentaciones, Consolaciones, Sabios, Canciones, Historias, Proverbios, El Legislador, Actos, Epístolas y El Bien. Por ejemplo, mirad cómo empieza el Génesis, justo la antítesis de lo que promueve la biblia judeocristiana:

1. En el jardín hay un árbol. En primavera da flores; en otoño, frutos.
2. Su fruto es el conocimiento, que enseña al buen jardinero a comprender el mundo.
3. De él aprende cómo crece el árbol, de la semilla al árbol joven, del árbol joven al maduro, al fin preparado para ofrecer más vida;
4. Y de la madurez a la vejez y al sueño, desde donde se reintegra a los elementos de las cosas.
5. Los elementos, a su vez, alimentan nuevos nacimientos; así es el orden de la naturaleza, y es paralelo al discurrir de la humanidad.
6. De la caída de un fruto de un árbol semejante vino la inspiración para el estudio de la naturaleza de las cosas,
7. Cuando Newton se sentó en su jardín y vio lo que nadie había visto antes: que una manzana atrae a la tierra, y la tierra a la manzana,
8. Mediante una fuerza mutua natural que lo sujeta todo, de los planetas a las estrellas, en un abrazo unificador.

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio