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Entrevista a Juan Gómez-Jurado (I)

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Juan Gómez-Jurado (Madrid, 1977) es un inquieto periodista de prensa, radio y televisión que tuvo la fortuna de encontrarse con el éxito en su primera novela, 'Espía de Dios' (2006). Recientemente ha publicado su segunda obra, 'Contrato con Dios', y prepara otra para 2009 que actualmente está en fase de documentación.

"Los que dicen que soy 'el Dan Brown español' pretenden halagarme, pero preferiría que me llamasen el Ken Follett español. Dan Brown no me gusta demasiado. "

SOBRE ESPÍA DE DIOS Y CONTRATO CON DIOS

Papel en Blanco: Buenas tardes, Juan, y gracias por atendernos. Su novela "Espía de Dios" está traducida a 39 idiomas y es un indiscutible best-seller. ¿Cómo lo lleva?

Juan Gómez-Jurado: Procuro no pensar demasiado en ello. Al principio sentía vértigos, mareos... ya os podéis imaginar. Sin embargo con el paso del tiempo he conseguido centrarme en lo que de verdad importa, que son mis dos hijos. Cuando tienes que cambiar pañales cada dos horas te pones a ras de suelo rápido. Lo que sí que me encanta de esta situación es que me ha permitido dedicarme de lleno a lo que quería, que es contar historias.

PeB: Lo primero que pensé cuando terminé de leer "Espía de Dios" fue: "Esta es, sin duda, una novela diferente respecto del panorama literario español". Sin embargo, puede haber lectores que rechacen leer su novela nada más leer la sinopsis. ¿Cree que pagan justos por pecadores?

G-J: No eres el primero que me lo dice. Supongo que te refieres a que la novela se vendió como un misterio eclesiástico à la Dan Brown, cuando en realidad es un thriller psicológico, principalmente. En ese caso, si, pagan justos por pecadores. Pero ya sabemos como está el tema en España, prima el márketing por encima de todo, y a veces se producen situaciones extrañas, como que una novela como ésta (que no deja de ser una novela comercial, para entretener y pasar un buen rato) se confunda con "los clones".

PeB: ¿Qué le diría a uno de esos lectores que cree que "Espía de Dios" trata de templarios, sacerdotes, secretos milenarios, códigos cifrados y búsquedas de tesoros que todos hemos visto ya?

G-J: Pues que a pesar de lo que pone en la contra, es algo diferente. Y que una mejor sinopsis de la historia sería ¿Qué ocurre si alguien en quien deberíamos confiar se convierte en la peor de nuestras pesadillas? ¿Hasta donde alcanza el peso de la religión?

Espía de DiosPeB: Cierto es que la religión es un tema clave en la novela, y se trata con mayor profundidad que en otras novelas consideradas "similares". He observado el gran trabajo de documentación en "Espía de Dios". ¿Disfruta con este aspecto de la literatura? ¿Qué pautas sigue?

G-J: Me encanta la documentación, o tal vez sería mejor decir que no puedo vivir sin ella. Precisamente leía ayer a Paolo Fava en Papel en Blanco unos consejos acerca de lo que hay que hacer para escribir una novela histórica, que se resumirían en empaparte hasta las cejas de la visión de la época y de sus personajes. Es curioso porque normalmente suelo diferir mucho de las opiniones de Paolo, muy conservadoras literariamente hablando para mi gusto, pero en eso coincido plenamente. Durante seis meses yo estoy metido hasta las narices en la cultura y los temas de la novela en la que estoy trabajando, sin escribir una sola línea. No pretendo convertirme en un experto en el tema (abusos infantiles, islamismo...) durante ese periodo, sino comprender donde están las claves que mueven a los personajes. Es un poco como el método Stanivslaski pero con menos aspavientos. Así que suelo leer unos 130-150 libros, viajar a los lugares de los que voy a escribir, hacer entrevistas a personas corrientes que se parezcan a mis personajes...

PeB: Y reluce como virtud de la novela, créame. Por "Espía de Dios" se le ha relacionado con Javier Sierra, Thomas Harris, Ken Follett o Matilde Asensi. ¿Cree en la unicidad de su estilo o reconoce ciertas influencias?

G-J: Tengo 30 años y he escrito tres libros. ¡No tengo un estilo! Lo único que hago es dejarme guiar por la intuición y hacerlo lo mejor que puedo, partirme el cráneo con cada página. Me encantan Harris, Follett y Sierra, son escritores estupendos a los que sigo como un avaro a su oro, como una madre a su hijo o como un dominguero el Marca del lunes. Eso sí, lo único que yo pretendo es escribir divertido, enganchar y contar la historia.

PeB: Asimismo, ciertos sectores han llegado a llamarle el "Dan Brown español". ¿Es esto un halago o lo contrario?

G-J: Pues no lo sé, la verdad. Quienes lo dicen pretenden halagarme, aunque yo preferiría que siguieran el ejemplo de La Vanguardia y me llamaran el Ken Follett español, que me gusta más. Dan Brown no me gusta demasiado, aunque tiene sus cosas buenas, pero no es mi tipo de historia. Te diviertes mientras lo lees, lo cual ya es bastante, pero cuando terminas dices.... "Menudo cuento que tiene este tío". Prefiero a Javier Sierra. ¡Tal vez dentro de unos años a Brown lo llamen el Sierra norteamericano!

PeB: Lo que más me ha gustado de "Espía de Dios" es que combina informes con diálogos, narraciones con flash-backs, correos electrónicos, con un ritmo puramente cinematográfico. ¿Alguna vez ha fantaseado con una idílica adaptación al cine de su novela? ¿Quién sería su director? ¿Quién interpretaría a Paola Dicanti? ¿Y a Fowler? ¿Y a Karoski?

G-J: Si, de hecho se está trabajando en esa dirección; Alfonso Cuarón; Famke Jansen; Ed Harris. Lo de Karoski no te lo digo, que es sorpresa.

PeB: ¡Le felicito enormemente! Como cinéfilo no puedo sino quitarme el sombrero. Otro detalle que me ha llamado la atención: la intriga que se mantiene a pesar de que, en primera instancia, el lector ya sabe quién es el asesino. Una especie de in medias res, que también usó García Márquez. ¿Le supuso un riesgo llevar a cabo esto, o estaba convencido de la capacidad de enganche de la historia?

G-J: Bueno, cuando escribí esta historia no estaba convencido de nada. Yo quería contar la historia de cómo el mal que sufrimos cuando somos niños puede fluir de vuelta multiplicado cuando somos mayores (me influyó mucho en ese sentido Mystic River, la novela de Lehane). La estructura fue edificándose, derribándose y volviéndose a levantar. Y al final se convirtió en un libro. Si te soy sincero, no tengo ni la menor idea de cómo lo hice, porque escribía cada noche de 11 a 4 de la mañana. Sólo me acuerdo de que me costó un montón.

PeB: Por último, ¿qué encontraremos en "Contrato con Dios", su nueva y última novela? ¿Indiana Jones revisitado, o podemos esperar mucho más?

G-J: Bueno, volvemos a encontrarnos de nuevo con esas etiquetas editoriales que sirven para alejar a unos lectores y acercar a otros. A mí me encantaba Indiana Jones de pequeño, y por eso quería escribir una historia con el Arca de la Alianza. Pero en Contrato con Dios es un mcguffin como la copa de un pino, y no diré más. La historia de Contrato con Dios es la de un grupo de expedicionarios que viajan al desierto de Jordania en busca del Arca en el verano de 2006. Una expedición que no diferiría mucho de las tres o cuatro que tienen lugar cada año en la vida real, si no fuera porque este grupo tiene algo que los demás no: un mapa. El grupo de expedicionarios tiene que hacer frente a terroristas islámicos que quieren impedir a toda costa que cumplan su objetivo, y localizar a un traidor dentro del grupo. Ese es el argumento, pero debajo de la superficie encontramos los elementos auténticos del relato: ¿Dónde está el límite entre política y religión? ¿Hasta dónde nos obliga el contrato religioso? Todo eso como siempre, con intriga, acción, efectos especiales, coches que explotan, etc.

Página del autor | Juan Gómez-Jurado

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