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Entrevista a Juan Gómez-Jurado (II)

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(continuación de la entrevista)

JUAN GÓMEZ-JURADO, EL ESCRITOR

Papel en Blanco: ¿Cuándo supo que iba a ser escritor? ¿Fue de un día para otro, o fue una "vocación" que se fue gestando lentamente?

Juan Gómez-Jurado: Desde que era un niño de cinco años. Puede parecer pretencioso, pero es que no he querido otra cosa en mi vida. Casualmente llegó con la historia menos pensada. Antes de escribir esta novela llevaba diez años intentado escribir "literatura". Cuando empecé a contar, en vez de a "escribir"... escribí de verdad.

PeB: Usted es periodista, ¿cree que esto ha sido determinante en su éxito como novelista?

G-J: Sí, el periodismo ayudó un montón, al menos para sintetizar, concretar, y porque es una profesión muy divertida, que vive del riesgo y de la novedad.

PeB: Después del éxito en la primera novela, ¿hay vaciedad tras el "parto"? ¿hay miedo? ¿o se mantienen las ganas de seguir creciendo como escritor?

G-J: Hay un miedo de muerte. Tienes la sensación de que no vas a poder conseguir volver a escribir ni una línea más en tu vida, y que por eso tienes que hacerlo mil veces mejor y esforzarte diez veces más. Finalmente escribí la segunda novela, que ya está llevando aún mejor camino que la anterior. Comienzo con la siguiente, y ¿sabes qué? Estoy aún más asustado y creo que esta vez el esfuerzo va a tener que ser mayor.

PeB: ¿Qué es para usted ese mito del bloqueo creativo y cómo lo afronta?

G-J: No todos los escritores son iguales. Yo nunca he tenido bloqueo creativo, lo que he tenido son días en los que tienes ganas de mandarlo todo a hacer puñetas. Días en los que no escribes nada porque no puedes o crees que no puedes. Las veces en las que me he obligado a escribir en esos días han surgido las mejores ideas con diferencia.

PeB: Imagínese, a todo esto, a un joven escritor al que una editorial le ha echado para atrás su primera novela, en la que tenía depositadas grandes expectativas. ¿Qué le diría? ¿Qué le aconsejaría?

G-J: A mí me echaron para atrás tres primeras novelas. ¿Sabes por qué? Porque eran malas. Muy malas. Malísimas. No tenían sentido del ritmo, ni de la acción, ni de los personajes. Vamos, un desastre absoluto. Podría haber dicho "es que en España sólo interesa lo comercial" o "qué mal está el sector editorial" o "esta panda de fracasados no entienden mi obra" o haberme pegado un tiro, o haberme dado a la bebida o haberme dedicado a vender pipas en una esquina. En vez de todo eso, me dediqué a ser mejor escritor. Leí más. Más novelas, más ensayos, más teatro, más poesía. Pasé de leer 100 libros al año a casi 300. Compré decenas de libros (todos americanos, en España no hay casi libros buenos sobre cómo escribir) sobre el arte de la escritura, la morfología del cuento. Pulí mis hábitos, me obligué a que no hubiese más de tres adjetivos por página. Y luego lo intenté otra vez. Que es el único consejo que se puede dar, seguir intentándolo una y otra vez. Mira a Frank McCourt, que la primera vez que publicó pasaba de los sesenta.

PeB: Dice mucho y muy bien de usted esta respuesta. Y de la capacidad de autosuperación. ¿Es una alternativa real y plausible probar con los certámenes literarios? ¿Y empezar con la autoedición?

G-J: Los certámenes literarios, especialmente de cuento, son una alternativa viable y muy necesaria, aunque un buen escritor de cuento no tiene que ser un buen novelista o viceversa. Los de novela grandes... todos sabemos lo que hay. Y la autoedición es una opción sólo si uno quiere ser un "escritor para mami". Dice Stephen King que hay dos clases de escritores. Los que escriben para contar algo y los que escriben para que les lea su madre. Los primeros se dejan el alma para contar una historia, y los segundos se dedican a las florituras. Claro que hay un tercer tipo, que son aquellos que escriben para contar una historia y encima son tan rematadamente buenos que se ponen a dar toques al aire con sujetos y predicados como Maradona, que le daba igual un balón que una mandarina. Pero de esos hay muy pocos.

PeB: ¿Cuál considera que es su principal apoyo en su día a día como escritor?

G-J: Mi mujer. Es más inteligente que yo, guapísima y muy sensata. No me sirve de inspiración para escribir (yo creo en el sudor, no en la inspiración) pero me ayuda a saber cómo se comportarían los personajes en un momento dado, me pone los pies en el suelo y de vez en cuando me suelta una frase que me deja tres horas pensando y me obliga a cambiar por completo el sentido de la novela. Sin ella no sólo no sería escritor sino que no sería persona. ¿Te he dicho ya lo enamorado que estoy de ella?

Página del autor | Juan Gómez-Jurado

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