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'La invención del color' de Philip Ball: la historia del arte contada desde otra perspectiva

'La invención del color' de Philip Ball: la historia del arte contada desde otra perspectiva
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Siguiendo la línea de Psicología del color, de Eva Heller, que ya reseñé hace un tiempo por estos lares, ahora le ha tocado el turno a La invención del color, de Philip Ball.

Si el tema central de Psicología del color era la influencia que tiene y ha tenido el color a lo largo de la historia a todos los niveles, desde el psicológico hasta el histórico pasando por el económico o el cultural, el libro de Ball tiene un enfoque ligeramente distinto: cómo el descubrimiento de nuevos colores influyó en el arte.

La mayoría de los estudios sobre el arte desatienden una faceta tan o más importante que la historia, la política o la creatividad: la tecnología. Ball, que es un célebre escritor de temas científicos que colabora regularmente en Nature, intenta llenar el hueco de forma magistral y profusamente documentada.

Y es que Ball también tiene formación como químico, en ello se nota en cada línea de este libro, donde da más importancia a la sustancia del color que al color mismo; haciendo hincapié en los pigmentos en cuanto a materia, con apariencia, olores, texturas, y nombres atrayentes y embriagadores.

Resulta innegable, a tenor de las continuas zambullidas que realiza Ball a la historia del arte, que la invención y la disponibilidad de nuevos pigmentos químicos fueron en realidad los verdaderos influyentes y coadyuvantes de la evolución de arte, por encima de políticas o modas. Tendemos a pensar que el arte se ha pergeñado como se ha pergeñado en base a las habilidades creativas de los artistas, pero no que el artista, en el fondo, ve limitado por las herramientas de las que dispone. Se habla más de aspectos estilísticos o formales y se descuida el aspecto quizá más importante: el oficio.

Como señala Anthea Callen, especialista en las técnicas de los impresionistas:

De modo que sólo cuando se hayan evaluado a fondo las limitaciones impuestas al artista por sus materiales y sus condiciones sociales podrán comprenderse adecuadamente las preocupaciones estéticas y el lugar del arte en la historia.

En definitiva, si os interesa el arte en todas sus expresiones, no podéis perderos este singular libro: os permitirá entender las obras maestras de una forma totalmente nueva, en la que se ven implicados minerales, insectos y tubos de ensayo.

Por ejemplo, en 1814, una empresa fabricante de colorantes, la alemana Wilhem Sattler de Swchweinfurt, en colaboración con el farmacéutico Friedrichh Russ, logró producir un verde todavía más intenso disolviendo el cardenillo en arsénico: el verde esmeralda. Fue un verde que jamás se había conseguido antes: de hecho, los artistas del siglo XIX que se inclinaban por el uso de colorido intenso, como los prerrafaelitas y los impresionistas, empezaron a usarlo con gran alegría.

Pero la sustancia se disolvía con la humedad, y el arsénico que contenía se vaporizaba de manera imperceptible. En la década de 1860, podía leerse en el The Times de Londres: “No era infrecuente que los niños que dormían en un cuarto empapelado de ese modo murieran envenedados con arsénico.” Y según la leyenda, Napoleón murió en su casa en el exilio de Santa Elena debido a los vapores de asersénico que exudaba la pintura verde esmeralda de las paredes húmedas.

Turner Ediciones Colección: Noema Páginas: 464 ISBN: 978-84-7506-623-3

Sitio Oficial | Ficha en Turner

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