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‘La seducción de las matemáticas’ de Christoph Drösser

‘La seducción de las matemáticas’ de Christoph Drösser
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Hete aquí un libro, La seducción de las matemáticas. Juegos numéricos para la vida cotidiana, que me sirve para explicaros un par de términos deudores del vocabulario náutico: la obra muerta y la obra viva de un barco.

La obra muerta es la que emerge sobre la línea de flotación, lo que generalmente atisbamos cuando nos ponemos frente a un barco. La obra viva es todo lo que permanece bajo el agua, lo oculto, lo que hace posible la navegación, soporta los vaivenes del mar, lo que mantiene el tinglado a flote. En La seducción de las matemáticas, la obra muerta sería lo habitual en todo libro de divulgación de matemáticas: números, fórmulas, ecuaciones, frías estadísticas… lo que hemos mamado desde la infancia, lo que precisamente provoca que la mayoría de nosotros sintamos un rechazo cerval hacia las matemáticas.

Sin embargo, Christoph Droösser ha conseguido que, en su libro, lo menos relevante sea la obra muerta, lo aparente, lo vistoso: lo verdaderamente interesante de La seducción de las matemáticas es su incomensurable obra viva, los engranajes del texto, lo que en suma demuestra que el autor no se ha limitado a exponer con distanciamiento notarial todo lo que sabe sobre el tema, sino que ha procurado que dicho conocimiento sea accesible, entretenida y, sobre todo, aplicable a la vida diaria. Es la obra viva, la que más esfuerzo requiere, la que menos se aprecia a simple vista.

No en vano, Christoph Drösser es uno de los divulgadores de ciencia más populares de su país, Alemania, y fue designado Periodista de ciencia del año (2005, y en 2008 recibió el premio de la Asociación Alemana de Periodistas de Matemáticas. En la línea de La seducción de las matemáticas, todo un éxito en tierras germanófilas, también ha publicado La seducción de la física y La seducción de la música.

Y sinceramente, espero que Drösser continúe publicando más y más libros, todo ellos con el título “La seducción…” y cualquiera disciplina detrás. Cualquiera. Porque Drösser, estoy convencido, logrará explicarla con maestría, genio, ironía y una tremenda erudición.

Otro punto positivo de La seducción de las matemáticas estriba en que no se limita a exponer problemas cotidianos para, a continuación, resolverlos con un puñado de fórmulas. Drösser también contextualiza dichos problemas con historias que implican emocionalmente al lector, a la vez que dichas fórmulas le sirven al lector, también, para ir modulando sus propias emociones, adecuándolas a una realidad que resultaba, hasta entonces, inaccesible. Todas esas historias, naturalmente, las narra Drösser con pinceladas de ironía y retranca, y en mayor o menor medida están basadas en hechos reales.

Como la discusión en una empresa en la que se percibe una extraña discriminación laboral sexista (que en realidad no es tal); cómo un partido político puede perder escaños por conseguir demasiados votos y otras historias que implican disciplinas aparentemente tan alejadas de las matemáticas como la historia, la política, el arte o las relaciones amorosas.

Si os interesan esta clase de libros, tampoco debéis perderos El hombre anumérico o Un matemático lee el periódico de John Allen Paulos (sin duda el iniciador de esta nueva corriente de matemáticos preocupados por enseñar la importancia de su disciplina para resolver problemas reales) o El periodista matemático.

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