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‘Las mentiras de la ciencia’ de Dan Agin

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Qué duda cabe de que el método científico es el procedimiento más depurado para alcanzar cotas de conocimiento empírico difícilmente alcanzables por cualquier otro medio intelectual. Por ello el método científico sólo puede aplicarse a determinados aspectos de la realidad; el resto queda fuera de la ciencia y, por tanto, lejos de su verificación: flotan en el éter de lo que llamamos intuición, mitología, misticismo o pseudociencia.

Sin embargo, la ciencia, aunque es la forma más objetiva y mejor calibrada para acercarnos lo máximo posible a la verdad (o al menos a una verdad lo suficientemente objetiva como para que nos resulte útil), no puede desarrollarse en toda su amplitud a causa de un lastre en forma de ser humano: el científico.

De hecho, muchas personas (sobre todo los ignorantes científicos o los aquejados del síndrome de Frankenstein, ergo, del miedo irracional al progreso científico) suelen confundir la ciencia con el científico para así poder cargar las tintas contra el primero.

Y así, afirmaciones del tipo la ciencia se equivoca muchas veces, la ciencia es capaz de producir males terribles, la ciencia comete muchos fraudes, la ciencia no resuelve problemas importantes o cotidianos no son de recibo, pues en todas ellas debe sustituirse la palabra “ciencia” por la palabra “científico”. O lo que es lo mismo: “ser humano”. Es decir, una criatura falible, arrastrada por intereses personales, a veces inmoral, imperfecta.

Confundir, pues, ciencia con científico es como confundir cuchillo jamonero con asesino en serie de arma blanca.

Hechas estas advertencias, comprenderéis entonces que el ensayo de Dan Agin, Las mentiras de la ciencia, en realidad no dispara sus saetas contra la ciencia como disciplina sino contra muchos de sus practicantes, que, como en cualquier otra actividad humana, también son autores de fraudes, manipulaciones y creencias irracionales.

Y así, el autor, un doctor en psicología biológica, que ha dedicado más de 30 años de su vida a la investigación neurobiológica, se dedica a denunciar, página a página, la corrupción en el mundo científico, sus efectos perniciosos y el peligro que todo ello supone para la sociedad.

A diferencia de otros libros de similar estilo e intenciones, el libro de Agin profundiza más de lo habitual en los casos que expone: fraudes, mentiras, falsas creencias, alimentos transgénicos, el negocio de la medicina, la contaminación y sus intereses privados, el calentamiento global, la controversia sobre las células madre y otros.

Sin embargo, el estilo de Agin se desvela como demasiado aséptico, lineal, poco carismático, casi ofreciendo un distanciamiento notarial que provocará el bostezo en el lector que no esté fuertemente motivado por el tema tratado.

Así pues, Las mentiras de la ciencia es más bien una lectura ocasional del tema que más nos interese y no una lectura de principio a fin.

Y recordad, muchos científicos deberían ir a la cárcel. Pero que la imagen icónica de mad doctor que se desprende de las películas no os ofusque: sin la ciencia aún estaríamos en las cavernas.

Editorial Ma non troppo Colección Ciencia 320 páginas ISBN: 978-84-96924-69-7

Sitio Oficial | Ficha en RobinBooks

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