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'Las trampas del deseo', ¿decides o deciden por ti?

'Las trampas del deseo', ¿decides o deciden por ti?
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Las trampas del deseo es posiblemente el lanzamiento más importante del año de la editorial Ariel (o al menos uno de ellos). Su autor, Dan Ariely, ha conseguido con su divertida divulgación llamar muchísimo la atención como lo hicieran en su día otros títulos que ahora veremos.

Algunos lo comparan con otros éxitos como fueron Freakonomics o El economista camuflado, y su base sí podría decirse que es la misma. Aunque el contenido pueda ser también comparado, el libro de Ariely (de título original "Predictably irrational") es quizá un poco más atrevido. Intenta contestar a algunas preguntas que todos podemos hacernos, como la que encabeza esta anotación (¿Decides o deciden por ti?) o la que es probablemente la perla del libro: ¿Decidimos lo mismo cuando estamos sexualmente excitados que cuando no lo estamos? De esta última pregunta sale uno de los capítulos clave (al menos desde el punto de vista del interés más lúdico posible), que es La influencia de la excitación sexual, en el que el autor concluye que "caliente significa en realidad mucho más caliente de lo que creemos".

Podemos leer también un extracto del capítulo El coste del coste cero, en el que Dan Ariely subraya que "a menudo pagamos demasiado cuando no pagamos nada":

Déjeme decir que hay numerosas ocasiones en las que obtener artículos ¡gratis! tiene sentido cabal. Si en unos grandes almacenes encuentra un expositor con calcetines de deporte gratis, por ejemplo, no tiene nada de malo que coja todos los que pueda. La cuestión crítica surge cuando ¡gratis! se convierte en una lucha entre un artículo gratuito y otro artículo que no lo es, una lucha en la que la presencia de ¡gratis! nos lleva a tomar una decisión errónea. Así, por ejemplo, imagínese que va a una tienda de deportes a comprar un par de calcetines blancos, de esos que llevan un refuerzo acolchado en el talón y en los dedos. Un cuarto de hora después sale de la tienda, pero no con los calcetines que había ido a buscar, sino con un par más barato que no le gusta nada (no lleva acolchado ni en el talón ni en los dedos), pero que venía empaquetado con un segundo par ¡gratis! He aquí un caso en el que ha renunciado a una opción mejor, y ha optado por algo que no era lo que usted quería, sólo porque se ha dejado llevar por lo ¡gratis!

La versión inglesa tiene una web llena de juegos: http://www.predictablyirrational.com/. Uno de mis favoritos es aquel que te muestra dos piezas y tienes que decidir cuál es mayor. Un ejemplo muy claro de las trampas del deseo.

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