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'Un mapa en la cabeza: anécdotas, historias y curiosidades de la geografía' de Ken Jennings

'Un mapa en la cabeza: anécdotas, historias y curiosidades de la geografía' de Ken Jennings
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Los mapas son más importantes de lo que parece. No solo han funcionado como guía para gente que quiso salvar los diques de su microcosmos físico, sino también como alimentador de fantasías nómadas, como guía para salvar diques mentales. Porque conociendo la infinitud del mundo (por tamaño y por variedad) nos conocemos mejor a nosotros mismos, y también situamos nuestra idiosincrasia en su justo lugar. Ni muy arriba ni muy abajo, justo ahí.

O incluso sirven los mapas para no toparnos con nuestra ex novia, como ejemplifica este delirante diálogo de la serie de televisión Cómo conocí a vuestra madre:

–Joder, Ted, ¿hay algún sitio en Manhattan donde podamos ir a cenar? –Por supuesto. Mirad esto. –¿Qué es eso, Ted? –Un pequeño mapa que he fabricado. Una guía con los sitios en los que podría encontrarme con Stella. Las zonas en rojo hay que evitarlas. Las blancas son seguras. Y la azul es agua. –Esto es ridículo. –Bueno, el agua es azul.

Pero Un mapa en la cabeza no es sólo un libro sobre mapas. También es un libro sobre los fanáticos a los mapas, sobre ladrones de mapas, sobre viajeros irredentos (adictos a los viajes, viajeros sistemáticos que se dedican a visitar, por ejemplo, todos los McDonalds del mundo, clubes de aventureros), sobre concursos de geografía que obesionan a niños y adultos, sobre la tecnología que se emplea en el GPS, sobre lugares extraños como tierras que no pertenecen a ningún país o calles tan empinadas que, por cada tres metros andados, asciendes uno.

Sobre todo eso y sobre muchas más cosas relacionadas trata Un mapa en la cabeza. No en vano, su autor, Ken Jennings, es un pozo de conocimientos, además de un fanático de los mapas: de hecho, fue el concursante más longevo de la historia del concurso de preguntas y respuestas Jeopardy!, y ostenta el récord mundial de ganancias en concursos televisivos. Os podéis imaginar que el libro rezuma de anécdotas triviales (Jennings en un Trivial Pursuit andante), pero también de datos importantes a propósito de los mapas y de cómo se fraguan.

Además, Jennings no se limita a enumerar todo lo que sabe sobre el tema sino que lo contextualiza en sus propias vivencias, introduce entrevistas a otros personajes como él (o peores) y acude continuamente a toda clase de anécdotas populares, sobre todo del ámbito de la televisión y el cine, con mucho humor próximo y jacarandoso. Es decir, que Un mapa en la cabeza es casi una historia hilvanada como una novela, de la que vamos aprendiendo tantas cosas diferentes que probablemente necesitemos ir tomando nota o subyrayando para no olvidarnos de la mayoría (de hecho, a veces me ocurría que si leía muy deprisa una página, me perdía alguna mínimo dato anecdótico que tenía mucha más miga de lo que parecía).

Cabe destacar el capítulo dedicado a los mapas y la ficción, con lugares míticos como la Tierra Media, Narnia o el mundo de “Avatar”.

No negaré que Un libro en la cabeza también me ha producido cierta envidia, porque se parece un poco a un libro que estoy a punto de publicar en la editorial Martínez Roca. Jennings se me ha adelantado unos meses, así que merece todo el crédito por ello; pero también me anima comprobar que el tema tiene mucho tirón entre el público: en Estados Unidos está siendo toda una sensación.

Y, bien, al menos el libro me ha inspirado para escribir algunos artículos que quizá os interese leer para haceros una idea de los contenidos que os esperan en Un mapa en la cabeza: Cosas que no sabías sobre la Torre Eiffel: hay una Parizh, en Rusia, y también tiene una réplica de la Torre Eiffel; Calcula tu Coeficiente Evolutivo según lo que hayas viajado en tu vida o El club en el que no puedes entrar si no has visitado al menos 100 países diferentes.

Dicen que no eres realmente adulto hasta que te llevas la última caja con tus cosas de casa de tus padres. Si eso es cierto, creo que seré eternamente joven y despreocupado como Dorian Gray mientras el cartón se enmohece y se deshace en casa de mis padres. Ya sé que los desvanes y sótanos de todos los padres del mundo tienen su correspondiente número de trastos, pero la montaña de cajas de dos metros y medio de altura que ocupa una parte del garaje de mis padres no es el típico montón de cachivaches. Parece más bien el almacén de la última secuencia de En busca del arca perdida.

Editorial Ariel 344 páginas ISBN: 978-84-344-0488-5

Sitio Oficial |Ficha en PlanetadeLibros

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