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Algo más sobre el libro en el carrito del hipermercado

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Empiezo a escribir este post porque no he podido quitarme de la mente la noticia acerca de que se ha incentivado la venta de libros en los hipermercados. Y quiero resaltar que la manera en la cual nos lo presentó Manuel fue la más imparcial posible: las ventas de libros en los hipermercados en España se ha incrementado y ocupa el segundo lugar luego de las librerías tradicionales. Eso es un hecho, como lo es también que estas últimas han aumentado sus ventas y que las cadenas han ampliado su presencia con nuevos locales.

Lo interesante de la noticia tiene que ver para mí con la aparente contradicción de estas cifras con respecto a muchos de los temores que normalmente se escuchan y se repiten a mansalva: 1) Las grandes cadenas de librerías acabarán con las pequeñas librerías independientes y 2) ya no se lee como antes. Pues parece que la mayoría de las personas sigue prefiriendo ir a las pequeñas librerías en las que conseguirá o bien un stock de libros más especializado o bien una atención más personalizada por gente que sabe de verdad qué es lo que vende y que puede tomarse el tiempo de guiar a los clientes.

Mi experiencia personal en este sentido es que las grandes cadenas tipo Fnac o Casa del Libro o las grandes tiendas como El Corte Inglés son para personas que saben perfectamente lo que quieren, o, por el contrario, no tienen idea pero están dispuestos a comprarse algo rápido. Que haya libros en el mismo sitio en el que compramos víveres y, sobre todo, que ése sea el segundo lugar de preferencia para su compra, no puede menos que hacernos pensar , por otro lado, en torno a los cambios que se están sucediendo en las cadenas de comercialización.

De cualquier manera no es una reflexión que haya que tomarse a la ligera cuando leemos con cuidado las declaraciones de las personas del sector que han sido entrevistadas al respecto y que apuntan al reconocimiento de una ampliación de los índices de lectura que, en parte obedece a una ampliación de los nichos editoriales y la atención a nuevas poblaciones lectoras (pienso, por ejemplo, en la literatura para adolescentes que es, probablemente uno de los más explotados).

Se lee un 15% más ahora que hace 20 años según los índices. Ello suena optimista, pero la pregunta que viene inmediatamente es acerca de lo que leen los que leen. Tanto las grandes cadenas como los hipermercados tienen un espacio limitado de exhibición y siempre preferirán lo que más se vende en detrimento de una literatura más especializada y probablemente más exigente. Por otro lado, ¿quién decide qué debe leer el que lee? Jorge Herralde habla de los “lectores no lectores” que son los que siempre van a apostar por el libro de moda, y los hay, me consta, los que llegan y dicen “quiero lo que más se esté vendiendo” y no son capaces de comprarse un libro del año pasado porque creen que está pasado de moda.

El 15% de las ventas de los grandes grupos editoriales son en hipermercados, y al respecto las declaraciones de Ignacio Tolnado de Fnac, citadas por Manuel, son acertadas por cautelosas. Me permito citarlas de nuevo:

La venta de unas pocas docenas de títulos en otros comercios ofrece una visión muy estrecha de la cultura y pone en peligro la propia red de librerías al privarles de la venta más fácil y rentable

Ya se ve que detrás de la venta de libros en los hipermercados (difícilmente alguien irá allí únicamente para buscar un libro) hay todo un movimiento de cambios que nos hacen pensar, además, que ha llegado el momento en el que no necesariamente el lector vaya al libro sino que sea el libro quien busque al lector en los lugares más insospechados. Esto también permite la desmitificación de los libros como un objeto de lujo o para especialistas.

En Papel en blanco | Aumentan las ventas de libros en los hipermercados

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