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La venta de libros en España cae un 15%

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En estos tiempos de crisis no hay gremio que no se queje de que sus ventas han bajado. Quien más quien menos no vende lo mismo que el año pasado y hasta parece que algunos experimentan una especie de heteróclito honor al anunciar su descenso de beneficios. Claro que lo que nadie nos cuenta es la burrada de pasta que muchos han amasado durante los años de bonanza.

El gremio librero no iba a ser menos y, si bien, durante el primer semestre se hablaba con optimismo de que las ventas se mantendrían al nivel del año anterior, ahora nos cuentan que no, que ellos también están vendiendo menos. La directora de la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (Cegal), Michèle Chevallier, estimó hace unos días que la venta de libros en 2009 ha caído cerca de un 15% con respecto al año anterior, sobre todo en los primeros meses del año. Chevallier encuentra que los motivos de este descenso son dispares. Primero que todo está la crisis, ese manto gris que nos cubre a todos y sirve de excusa a muchos, con lo que se supone que la situación económica hace que muchos lectores acudamos a las bibliotecas públicas o las librerías de nuestros amigos lectores, o que esperamos a que salgan las versiones de bolsillo, más económicas; en segundo término, está otro de los pilares claves en la venta de libros, como son los ayuntamientos, bibliotecas públicas y universidades, que se han apretado el cinturón a la hora de adquirir nuevos volúmenes.

Sin embargo, para la Cegal uno de los factores clave del descenso es que ha habido menos lanzamientos de best-sellers este año que en los anteriores. Tal extremo puede ser cierto pero, vive dios, yo no tengo esa sensación. Sí, es verdad que este año es el primero en que nuestros hermanos pequeños no nos han dado la matraca con Harry Potter después de más de un lustro esperando a que el tal Voldemor se cargue al niñato de los quevedos de una puñetera vez. Pero bueno, en su lugar nos hemos visto hostigados por vampiros adolescentes de educación judeocristiana, símbolos perdidos y niñas que sueñan con una cerilla y un bidón de gasolina...

Y como la crisis nos convierte a muchos en malos agoreros, la señora Chevallier nos augura que la campaña navideña no mejorará las cifras interanuales y que los libros electrónicos no han venido (de momento, añado yo) a mejorar la situación del sector.

A mí ni me da pena ni me preocupan estos datos. El principal culpable es el propio sector. Se han empeñado en copiar el sistema estadounidense, que se centra en conseguir vender trillones de ejemplares de media docena de volúmenes, y lo están pagando y así seguirá. El ramo editorial se concentra en vender humo en busca de consumidores de libros, no lectores. Por tanto, cuando los compradores de libros-regalo deciden gastarse el dinero en otras cosas, las ventas se ven muy perjudicadas.

Seguramente los más afectados (porcentualmente) serán los hipermercados de libros tipo FNAC o El Corte Inglés, porque las librerías de barrio llevan sufriendo muchos años y no creo que éste esté siendo su peor momento dentro de su obligada economía de supervivencia. Es cierto que el que no llora no mama, pero ya de llorar que lo hagan bien y le pidan al Gobierno que establezca un Plan Renove para libros ya leídos...

Un dato para acabar: en España la venta de libros ha caído un 15%, la de cosméticos ha subido un 25%. Leer, leeremos menos, pero ¡qué guapos somos!

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