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‘Cómo cambiar tu vida con Proust’ de Alain de Botton

‘Cómo cambiar tu vida con Proust’ de Alain de Botton
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El prolífico Alain de Botton me vuelve a sorprender con un delicioso libro que mezcla la autoayuda culta e inteligente con la historia de la literatura desde el punto de vista de ese excéntrico y genial personaje que era Marcel Proust.

Para extraer enseñanzas de la vida del creador de la oceánica En busca del tiempo perdido, Alain de Botton evita por completo la narración lineal, llena de fechas y datos consabidos del autor y del mundo de la literatura en general, y son sumerge sobre todo en una personalidad poco conocida y en su quehacer diario como si nos dejara colarnos de rondón en la habitación de Proust. He dicho su habitación, sí, porque Proust apenas salía de casa, concretamente apenas salía de su cama, en la que se sentía a resguardo de las enfermedades imaginarias que generaba su exagerada hipocondría.

Bueno, de las enfermedades y del frío, porque Proust siempre tenía frío, tanto en invierno como en verano, y raro era verle fuera de la cama sin estar pertrechado por varias piezas de ropa, uno o dos abrigos y bufanda. Cuando asistía a una cena, por ejemplo, se sentaba en la mesa de esta guisa, tal y como lo haría un explorador dispuesto a cruzar el Ártico.

Y es que Marcel Proust se pasó los últimos 14 años de su vida casi sin salir de la cama para escribir la que sería su obra magna, una novela tan insólitamente larga que fue necesario dividirla en siete volúmenes. Una novela sobre la memoria y sobre las magdalenas que nos ayudan a evocar los recuerdos.

De modo que, más que nada, Cómo cambiar tu vida con Proust es una ocurrente biografía de Proust, en la que se resalta los aspectos que más interesarían a la prensa amarilla, pero de una forma tan elegante y profunda que, sin darnos apenas cuenta, empezamos a entresacar ideas y enseñanzas para nuestro propio devenir diario.

Una de las enseñanzas en las que Alain de Botton hace más hincapié es la consistente en que leer, leer mucho, aunque sea ficción, y aunque sean obras tan inabarcables como las de Proust, tiene muchas ventajas. La gente suele quejarse que Proust, por ejemplo, dedique tantas páginas a describir cosas nimias. Pero no suelen darse cuenta de que ciertas cosas nimias, si son sintetizadas tal y como lo hacen los periódicos al hablar de grandes desastres, pueden perder parte de su encanto. Un buen autor puede escoger una noticia escueta del periódico, como la de un hombre que se tira por la ventana a causa del incendio de su casa, y entonces la amplía de tal modo que se convierte en una novela. En esencia, la novela no tendrá más argumento que el expuesto por la escueta noticia, pero el atender minuciosamente a los detalles, el dotar de pasado y futuro al protagonista, el bucear el sentimientos, ambiciones, aspiraciones y miedos, puede convertir la noticia que entonces hubiéramos leído entre sorbo y sorbo de café en un drama capaz de quitarnos el apetito durante días.

Botton también sostiene que el leer es intrínsecamente útil (independientemente de la cantidad de datos por centímetro cuadrado que hallemos en el texto) por estos tres puntos:

1) Se amplía el abanico de lugares en que nos sentimos como en casa y también nos acercamos a gentes que en principio nos parecen extraños hasta convertirlos casi en familiares. Entonces es cuando cruzamos fronteras y vencemos miedos y prejuicios.

2) Constituye un remedio para la soledad.

Las experiencias de los personajes de ficción nos proporcionan una imagen inmensamente ampliada de la conducta humana, y por tanto una confirmación de la normalidad esencial de los pensamientos o los sentimientos que no se mencionan en nuestro entorno inmediato.

3) Leemos cómo se describen complejas emociones mejor de lo que nosotros mismos habríamos podido hacer; nos ayuda a entendernos. También nos permite prestar atención a detalles en las cosas que antes nos habían pasado desapercibidas.

Cómo cambiar tu vida con Proust es un libro fascinante y divertido, sin una sola página de relleno, ideal para cualquier clase de lector, independientemente si entre sus planes futuros de lectura se encuentra la posibilidad de leer En busca del tiempo perdido (ya en un post anterior seguro que conseguí asustar a más de uno). Aunque no debemos olvidar, tal y como refiere Alain de Botton, que desde que en 1913 se publicó el primer volumen de esta, para muchos, indigesta obra:

… fue recibida por la crítica como una obra maestra; un crítico francés llegó a comparar al autor con Shakespeare, un crítico italiano lo puso a la altura de Stendhal y una princesa austriaca le ofreció su mano en matrimonio.

Ediciones B Colección Tiempos Modernos

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