Compartir
Publicidad

‘El arte de amargarse la vida’ de Paul Watzlawik

‘El arte de amargarse la vida’ de Paul Watzlawik
Guardar
2 Comentarios
Publicidad

Estamos ante un volumen de hechuras tan modestas que, más que un libro, se parece a un panfleto de varias páginas. Bajo el mismo prisma, las aspiraciones del autor no son demasiado elevadas: así como del gorrino en la matanza se puede aprovechar todo, en este El arte de amargarse de la vida apenas valen la pena algunos capítulos. Más aún: a veces sólo algunos párrafos.

No me gusta adoptar el tono de pitufo gruñón en versión crítico literario, pero con esta pequeña obra de Paul Watzlawik (Austria, 1921) no me queda más remedio. Tardé una hora en leerla. Sólo disfruté un 10 % de la misma. Y calculo que no tardaré más de una semana o dos en olvidarla por completo. Lamento chafar el matasuegras y la guitarra.

Digo esto último porque gran parte del propósito de la obra es divertir. O como matiza su editor, ”el nuevo libro de Paul Watzlawick se puede leer medio en broma y medio en serio. Es posible que el lector encuentre en este libro algo de sí mismo, a saber, su propio estilo de convertir lo cotidiano en insoportable y lo trivial en desmesurado”.

Y no hay mucho más. Las páginas de este librillo recogen algunas reflexiones, un puñado de citas de otros libros y de escritores consagrados, y… punto. No hay una introducción metódica, fundamental y basada en una experiencia clínica de decenas de años sobre los mecanismos más útiles y seguros de la vida amargada. Ni nada que se le parezca.

Más bien debe considerarse lo leído como una iniciación o guía que trata de mantener la tesis (por otro lado totalmente arbitraria) de que la felicidad es menos interesante que el drama, que el ser humano completo es aquél que vive en perpetua desazón y desesperanza y no el que tiene colmados todos sus deseos. En definitiva, una obra que hace apología de la infelicidad como objetivo vital.

Para ello ofrece algunos ejemplos un poco cogidos con pinzas o directamente deslavazados, como el que sigue:

La literatura universal ya debería habernos inspirado desconfianza. Desgracias, tragedias, catástrofes, crímenes, pecados, delirios, peligros, éstos son los temas de las grandes creaciones. El Infierno de Dante es incomparablemente más genial que su Paraíso; lo mismo puede decirse del Paraíso perdido de Milton, a su lado, el Pa¬raíso reconquistado es francamente soso; la caída de Jedermann (Hofmannsthal) arrastra, en cam¬bio, los angelitos que al fin le salvan, causan un efecto ridículo; la primera parte de Fausto con¬mueve hasta las lágrimas, la segunda hasta el bostezo.

En definitiva, para pasar un buen rato (corto, y sin fuegos artificiales).

Editorial Herder 144 páginas ISBN 978-84-254-2330-7

Sitio Oficial | Ficha en Editorial Herder

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio