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El Extranjero

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Por la calle aparece Ahmed y me dice que se marcha, que ya no hay trabajo, que se aburre, que se ha enamorado, que hay una crisis del copón y que en Londres todo va a ir bien porque allí todo son ayudas, buen trabajo y formar una família. Ahora entiendo a Mailer y su expresión “conservador de izquierdas”. Pienso inmediatamente en Hanif Kureishi, cronista de la inmigración suburbial británica al pie del cañón y en dos factores interesantísimos de la crisis. Primero la situación de un Marruecos con un régimen cada vez más debilitado en términos internos y con unos inmigrantes de aprendizaje liberal que vuelven de España desencantados. Y de un país, éste, cada vez más abocado a la perplejidad. Puede que Ahmed sea sólo un prólogo y que ahora a estos jóvenes, casi una década después, les apatezca provar suerte con las libertades y el negocio en una democracia que está por hacer. Menos problemas, lo mejor de dos mundos.

Ahora es el tiempo para relanzar una democracia bajo signo Orteguiano. Y La Rebelión de Las Masas tan fácil, tan barata, tan accesible. No hay que olvidar la obra de Kureishi, que ambientada en una época muy parecida a ésta, los setenta, más emocionante pero igual de extraña, veía cómo su singular protagonista extrañado por esa búsqueda de misticismo de sus padres, convertía el fratricidio en un inicio, tan occidental, de caminar hacia ninguna parte. Tan beatnik primero y tan frívolo y londinense y hasta solitario después. Así, El buda de los suburbios es un Cortázar por otros medios: el del cine, el de Michalangelo Antonioni que tomó el relato del argentino 'Las Babas del Diablo' y lo sumergió en una triste, moderna y aséptica odisea por el Londres hippy, bello y swinging. Pero menos. Puede entenderse así con Kureishi la cercanía que siente con él Fresán. Ambos son propensos a hablar de juventudes crecidas tempranamente en un maremoto de ideas desterradas, de épocas felices por su condición de cápsulas utópicas.

¿Qué pasa con esta renacida juventud inmigrante que ahora está cansada de su extranjerismo? ¿Y de la que crece en las calles, en el barrio? Kureishi lanza una mirada: ni hay suburbios, ni hay espacios simbólicos capaces de alejar o alegar metáfora alguna sobre el tema en cuestión. El verdadero tema es la velocidad de los acontecimientos, la de la vida sugiere (otra vez fresaniano) el autor pakistaní. El Buda de los Suburbios es Malas Calles explicada en Londres.: con más humor y menos ligereza trascendental pero el mismo destino final, aunque transcurra en una pantalla de cine.

Más Información l La rebelión de las masas Más Información l El Buda de los Suburbios

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