Compartir
Publicidad

Hesiodo escribió probablemente el primer libro de autoayuda de la historia

Hesiodo escribió probablemente el primer libro de autoayuda de la historia
Guardar
2 Comentarios
Publicidad

Aunque los libros de autoayuda nos puedan parecer un fenómeno bastante reciente, El trabajo y los días, del poeta de la antigua Grecia Hesiodo, escrito hace unos 2.800 años, quizá pueda considerarse el primer intento en este sentido.

El tipo de prosa, la estructura general del texto y demás es bastante parecida a un libro de autoayuda actual. La única diferencia tal vez estribe en la metodología.

Si en los libros actuales de autoayuda se recurre a recetas psicológicas más o menos elementales o a ejemplos de individuos que han superado los más terribles obstáculos, el texto de Hesiodo se conduce más bien con un aire de picardía. Y lo que es más importante: usa a los dioses.

Quién sabe. Quizá, finalmente, la eficacia de ambos métodos sea similar, al menos coyunturalmente. Por ejemplo, si tenemos envidia del otro, nada como implorarle a Zeus que use su poder para hacer un poco de justicia:

Musas que ilustráis con vuestros cantos, venid de la Pieria, y loando a vuestro Padre Zeus, decid cómo los hombres mortales son desconocidos o célebres, irreprochables o cubiertos de oprobio, por la voluntad del gran Zeus. Porque eleva y derriba fácilmente, abate con facilidad al hombre poderoso y fortalece al débil, castiga al malo y humilla al soberbio, Zeus que truena en las alturas y habita las moradas superiores.

Al igual que los libros de autoayuda empresarial, tales como ¿Quién se ha llevado mi queso?, Hesiodo también dedica un espacio a cómo aumentar nuestra productividad… en el campo:

Cuando llegue la época de labrar, ve con tus servidores, y desde por la mañana apresúrate a labrar la tierra húmeda o seca, a fin de que sean fértiles tus campos. Siembra tu campo cuando aún esté liviano por la sequía; limpia el suelo en la primavera, a fin de que no te pese, si se labra de nuevo en verano. De esta manera sirve para apartar las imprecaciones y calmar el llanto de los ni¤os. Suplica a Zeus subterráneo y a la casta Demeter, con el fin de que maduren los frutos sagrados de ésta.

Si queréis leer el texto entero, aquí lo tenéis.

Vía | Anfrix

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio