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'Hopper' de Mark Strand

'Hopper' de Mark Strand
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Creo que no hace falta que recuerde mi admiración por el pintor Edward Hopper. De hecho, sólo tenéis que mirar hacia el avatar que utilizo para que esto quede meridianamente claro, y me atrevería a decir que no soy el único de por aquí que se pierde con el amigo Edward... Así que cualquier cosilla que pueda leer sobre él siempre me resulta de lo más apetecible. Sin embargo, este Hopper de Mark Strand descansaba en mi estantería desde hace unos añitos gracias a un regalo, y todavía no lo había devorado. Hasta ahora, que en un ratito literal me lo he ventilado, aunque ya os digo que no tiene mérito, y es que es realmente corto.

Tengo que reconocer que el haber cogido 'Hopper' de mi estantería tiene mucho que ver con haber tenido la suerte de disfrutar de la exposición dedicada al genial pintor americano en el Museo Thyssen-Bornemisza. Una exposición por cierto que recomiendo encarecidamente a todos los que paséis por allí. Además es curioso, porque tenía asumido que no iba a poder disfrutar en vivo y en directo de la gran mayoría de cuadros de Edward Hopper, al encontrarse desperdigados por distintas ciudades de Estados Unidos. Y mira por dónde, ya pude disfrutar de una exposición similar hace más de dos años en Roma, y ahora esta de Madrid, así que perdonadme si me dejo llevar por la emoción. Pero vamos con el libro, que es lo que toca.

Como os decía, el librito es una pequeña joya en toda la extensión del término. Y es que apenas pasa las cien páginas, y eso teniendo en cuenta que el texto de Strand viene acompañado por las imágenes de los cuadros a los que se va refiriendo. Y ya en el prólogo el autor nos avisa de su propósito con este libro: intentar explicar por qué gente tan distinta entre sí se siente igualmente atraída cuando observa los cuadros de Edward Hopper. Si os soy sincero, no sé si llega a conseguirlo, pero tampoco importa, ya que nosotros ya tenemos nuestra propia percepción de los cuadros de Hopper, y Mark no hace sino ampliar nuestras miras y enseñarnos algunos detalles que nosotros interpretábamos de otra forma, o que simplemente nos habían pasado desapercibidos.

Pero lo que sí es un hecho incuestionable, es que la obra de Hopper está íntimamente ligada a la literatura, o ¿quién ha podido resistirse a inventarle una historia pasada o futura a los personajes que habitan en esos cuadros? Son relatos en potencia desde luego. Y es que es impresionante como el pintor consigue dejarnos siempre al observar su pintura con una pizca de desasosiego. Esos personajes que no sonríen, que no se tocan, que se muestran en muchas ocasiones con la mirada perdida, dejando siempre la puerta abierta para que nuestra imaginación complete como quiera la historia.

Está claro que este libro no debe ser una especie de guía para entender qué nos quiere contar Hopper en sus cuadros, pero sí es verdad que en muchas ocasiones encuentra la forma adecuada de escribir lo que nosotros estamos pensando, demostrando además en cada momento que es un auténtico entusiasta de la obra del pintor americano. Entre estas páginas destila también mucha poesía, y es que no obstante, Mark Strand es poeta, y eso se nota. El autor nació en 1934 en Canadá y su obra abarca la poesía, el ensayo y las traducciones. Comenzó estudiando pintura en Yale, pero pronto sus esfuerzos se dirigieron a la literatura, especialmente inspirado por la poesía brasileña, la española y la italiana. De hecho ha realizado traducciones de Rafael Alberti por ejemplo. Ha sido profesor de varias universidades y actualmente imparte clases en la de Columbia. De entre sus obras destacan sin duda sus poemarios.

Así que sólo me queda haceros una doble recomendación: la ya comentada para acudir a presenciar la preciosa exposición de Madrid y la lectura de este libro que nos hará maravillarnos aún más por el pintor más importante del siglo XX, al menos para mí. No están recogidas todas sus pinturas en estas páginas, que para eso ya están los catálogos, pero os puedo asegurar que sus cuadros más representativos, hasta un total de treinta, pasan por la poética pluma de Mark Strand, incluyendo Habitación en Nueva York, del que también pude disfrutar en Madrid.

Se trata de una escena con la que cualquiera pudo haberse topado hace cuarenta o cincuenta años, paseando de noche por Greenwich Village, en Nueva York, o por el corazón de cualquier ciudad del nordeste de los Estados Unidos. No hay nada amenazador, nada que sugiera que el peligro acecha a la vuelta de la esquina. La tranquila iluminación interior de la cafetería derrama densidades de luz sobre la acera adyacente, estetizándola. Refiriéndose a Aves nocturnas

Lumen Colección: Ensayo 128 páginas ISBN: 9788426416476 Traducción: Juan Antonio Montiel 17,90 euros

Más información | Ficha en Lumen En Papel en Blanco | 'Obscura', cuando los cuadros de Manet se convierten en peligrosos

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