Compartir
Publicidad

'Lo que la tortuga le dijo a Aquiles' o 'El juego de la lógica'

'Lo que la tortuga le dijo a Aquiles' o 'El juego de la lógica'
Guardar
1 Comentarios
Publicidad
Publicidad

_¿podrias decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí? _ Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar --dijo el Gato. _No me importa mucho el sitio... _dijo Alicia. _Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes _dijo el Gato. _... siempre que llegue a alguna parte _añadió Alicia como explicación. _¡Oh, siempre llegarás a alguna parte _aseguró el Gato_, si caminas lo suficiente!

Charles Dodgson era serio y victoriano, un bienpensante al que nadie podría dedicar ni una palabra que hablase de sinsentido ni de ilógica. Era profesor de matemáticas en Oxford, en el prestigioso Christ Church y diácono de la Iglesia de Inglaterra. Soltero y organizado, escribió libros técnicos y dio clases.

Lewis Carroll era un escritor de cuentos adelantados al surrealismo y a la relatividad, sexualmente controvertido, soñador impenitente y alocado. Es el autor de "Alicia en el País de las Maravillas" y "La Caza del Snark", historias que a fuerza de costumbre se encuadran en la literatura infantil, cuando más bien yo diría que son escaramuzas en el límite de la conciencia.

_Aquí todos estamos locos. Yo estoy loco. Tú estás loca. _¿Cómo sabes que yo estoy loca? _preguntó Alicia. _Tienes que estarlo afirmó el Gato_, o no habrías venido aqui

Ambos son la misma persona, como sin duda saben los lectores. Pero ¿ambos personajes contrapuestos pueden encontrarse unidos en alguna obra? "El juego de la lógica" muestra cómo el rigor de la lógica mas estricta puede llevarnos al sinsentido audaz, cómo el rigor de la inferencia nos conduce la locura. Solemos creer, en el sentido platónico más estricto, que pensamiento y lenguaje son hechos inseparables y que la validez de las inferencias es controlable a través de su formulación linguística. Pero Charles Dodgson nos conduce a un universo donde las palabras pasan inadvertidamente de su uso ordinario al uso onírico, transtornado. En "El juego de la lógica" nos intruducimos, sin darnos cuenta, en un juego, que no un ejercicio, que hay que realizar con espírito jocundo y liberador. Leerlo es como salir de la caverna de las Ideas, de "Matrix", y descubrir que la verdad y la realidad son tan diáfanas y tan sencillas como seamos capaces de concebir.

Os dejo para terminar con la indispensable "Lo que la tortuga le dijo a Aquiles" que es con la que Dodgson/Carroll termina su "Juego de la lógica". Aunque, como es la parte final del libro, mejor os recomiendo como hacía el Rey de Corazones en Alicia:

Empieza por el principio y sigue hasta llegar al final; allí te paras.

Esta obra saltarina entre la realidad aplastante de la lógica y la danza frenética de la sinrazón, entre lo apolíneo y lo dionisiaco, servirá sin duda para conocer un poco más los rincones del alma de un creador.

Más información | Lewis Carroll Society

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio