Compartir
Publicidad

‘No Logo’ de Naomi Klein

‘No Logo’ de Naomi Klein
Guardar
7 Comentarios
Publicidad
Publicidad

El grueso y denso No Logo: el poder de las marcas, de la periodista e investigadora Naomi Klein (Canadá, 1970), personaje de gran influencia en el movimiento antiglobalización y el socialismo democrático, fue uno de los ensayos mejor vendidos y más populares (entre los que llevan antiparras de pasta) de por allá el año 2000.

La pereza y cierto prejuicio no me permitieron disfrutar de la obra por aquel entonces, así que lo hago ahora con un poco de retraso (aunque las claves que expone Klein son aplicables al ahora) y cierto rubor.

Lo confieso. Acabo de regresar de Nueva York y traigo una maleta llena de ropa de The Gap. También algo de Old Navy (el reverso popular de The Gap). He estado tentado de adquirir algún producto Apple. He tomado café en Starbucks. Una hamburguesa en Wendy´s. He comprado (de todo) en los omnipresentes Duane Reade. Me he hecho con dos libros en la superlibrería Barnes & Noble. Me apetecía probar qué se sentía al entrar en un Wal-Mart a las 4 de la mañana.

Lo confieso todo, no sin cierto rubor, sobre todo después de la lectura de No Logo. Pero el rubor no me preocupa, sino el retraso. Me arrepiento de haberme retrasado en leer un libro como éste, que con sus defectos y virtudes, es condenadamente interesante. Y no me extraña en absoluto que en tan poco tiempo se haya convertido en todo un clásico, y no sólo por el tufillo antisistema y rebelde que desprende, sino por el rigor intelectual y el alud de secretos que nunca aparecen en los medios de comunicación masivos.

Un ensayo que analiza desde distintos puntos de vista cómo nos influyen las marcas, cómo se gestionan en la sombra, cómo los técnicos del marketing idean sistemas lobotomizadores cada vez más ingeniosos, cómo las marcas nos invaden, tanto mental como socialmente, e incluso urbanísticamente. Marcas abanderadas por McDonald´s, Disney, Malboro, Starbucks, Wal-Mart o Coca Cola. Marcas tan omnipresentes como los iconos cultures más extendidos.

La tesis con la que Klein inicia el libro se basa en el hecho de que las empresas entendieron, no hace mucho, que la clave para crecer y prosperar no era vender cada vez más productos o de mejor calidad, sino justo lo contrario. Vender menos cosas, más exclusivas, y reorientar toda la energía en potenciar una filosofía, un estilo de vida, una marca con la que el consumidor potencial se sienta identificado.

El siguiente nivel mercantilístico que está por llegar se funda en otra idea todavía más inquietante: además de que la cultura sea promovida y mediatizada por las marcas comerciales, todo se dirige hacia la creación de “ciudades” marca, barrios marca, estratos sociales marca, en los que ya ni siquiera serán necesarios grandes despilfarros económicos para anunciar las virtudes de los productos. La mejor promoción será la propia realidad que nos rodea.

La llegada de la publicidad la universidad y su filtración en todos los niveles educativos, el uso de los críticos con las marcas y con las modas para crear inadvertidamente nuevas líneas de mercado (ser rebelde, vende), vender productos a precios desproporcionados frente al coste real, desviar la producción hacia países de Asia y Latinoamérica, donde se explota a los trabajadores locales, el pago a determinadas personas para promover meméticamente la marca (por ejemplo, regalando zapatillas Nike a negros de Harlem para que sus amigos acaben “enganchándose al producto” y, posteriormente, que el hombre blanco adopte esa moda, etc.).

Finalmente, la parte troncal del libro se basa en la siguiente hipótesis:

A medida que los secretos que yacen detrás de la red mundial de las marcas sean conocidos por una cantidad cada vez mayor de personas, su exasperación provocará la gran conmoción política del futuro, que consistirá en una vasta ola de rechazo frontal a las empresas transnacionales, y especialmente a aquellas cuyas marcas son más conocidas.

Todos estos y muchos más asuntos aborda la autora en su libro. Algunas conclusiones están cogidas por los pelos, otras dan varios saltos lógicos y presuponen demasiadas cosas, sostenidas por una carpintería endeble. Pero, en general, en el trabajo de documentación y síntesis de las ideas hay oro de muchos kilates, y en ocasiones resulta muy sorpendente y adictiva. Leer a Klein es entretenido, y además muy pertinente en los tiempos que corren.

Qué queréis que os diga. A mí, particularmente, me gustaría ser amiguito de Naomi Klein. Sin duda mantendríamos charlas muy interesantes entre café y café. Estaríamos en sintonía en muchos asuntos, pero también en desacuerdo en otros tantos. Que es lo interesante.

Editorial Paidós
560 páginas
ISBN: 84-493-1248-5

Sitio Oficial | No Logo

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio