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Regalo para Navidad: 'Libropesía y otras adicciones'

Regalo para Navidad: 'Libropesía y otras adicciones'
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Libropesía es un capricho de antología para quienes gozan de los libros, de su tacto, de su aroma y de sus formatos; para quienes leen más allá de las palabras, pero leen también las palabras.

Así se presenta Libropesía y otras adicciones, una deliciosa selección de textos para amantes, devotos y enfermos de los libros: palabras que recorren siglos y siglos de literatura desde el fondo mismo del objeto en que anidan. Un libro gestado para quienes no conciben una vida sin lectura, una casa sin estanterías atestadas de papel encuadernado, para quienes aprender a leer supuso un pasaje sin fronteras hacia nuevos mundos.

El vocablo procede de la mente lúcida de uno de los poetas más ingeniosos que alumbró España, Francisco de Quevedo, quien escribió que bien se puede llamar libropesía / sed insaciable de pulmón librero (qué mejor representación gráfica que ‘El Bibliotecario’ de Arcimboldo para ilustrar la portada). Con esta voluntad sedienta de letra escrita nace Libros del Silencio, con la intención de “encontrar buena literatura (…), libros que dejen su huella en nosotros, que nos sorprendan y nos presten sus márgenes para pensar”. Con mayor agrado descubro el porqué del nombre editorial:

Cuenta San Agustín en sus ‘Confesiones’ la perplejidad con la que contempló por primera vez a Ambrosio de Milán leyendo un libro en silencio: 'Recorrían las páginas los ojos y el corazón profundizaba el sentido, pero la voz y la lengua descansaban'.

Precisamente ésta fue la anécdota bibliófila que más me sorprendió cuando leí Una historia de la lectura de Alberto Manguel. Hoy día resulta difícil concebir que, en sus comienzos, las primeras palabras escritas estaban destinadas a ser leídas en voz alta.

Es el mismo Manguel el que escribe el prólogo de ‘Libropesía y otras adicciones’, una respuesta a la pregunta básica: ¿Por qué leer? A la que Flaubert contesta: Leer para vivir. Manguel nos dice que una biblioteca es una criatura viva, cambiante, poderosa, nacida para dar sentido al mundo –no puedo estar más de acuerdo con él–. Nuestra vida queda reflejada en nuestros libros, primero al elegirlos, después al leerlos. Sin embargo, la actual sociedad de consumo rechaza a los verdaderos lectores y prefiere a los biblio-diletantes, consumidores de papilla, personas convencidas de que no son lo suficientemente inteligentes para leer la literatura llamada ‘seria’. Pero el don de la lectura, entendido en su sentido más amplio, está en todos; de nosotros depende aceptarlo o no.

‘Libropesía y otras adicciones’ ilustra la universalidad de la lectura y la diversidad de lectores que, a través del solitario acto de leer, conforman una comunidad a través de los tiempos. Para ello se vale de siete autores, desde el siglo II hasta el XX, que mediante registros muy distintos escriben sobre todo lo que rodea al mundo de los libros y de la lectura.

Comenzamos con Luciano de Samosata (siglo II) que en 'Contra el ignorante que compraba muchos libros' satiriza a los que presumen de acumular volúmenes que jamás leen –un texto ciertamente magnífico–; Niccolò Franco (siglo XVI) dramatiza sobre el oficio de librero tras el nacimiento de la imprenta en 'La fuente del potrillo', texto que influyó en el autor que sigue, Francisco de Quevedo, de quien se nos ofrecen dos sonetos: en el primero sigue la línea de Luciano y rechaza a los “vanos ignorantes compradores de libros”; en el segundo exalta el acto de leer.

'Bibliomanía' es el primer cuento que publicó Gustave Flaubert cuando contaba no más de quince años: un relato basado en la leyenda según la que un antiguo monje del monasterio de Poblet habría cometido varios asesinatos para recuperar volúmenes vendidos. A continuación nos encontramos con Kurd Laßwitz, considerado como uno de los padres de la ciencia-ficción germánica, del que su 'Biblioteca universal' –ésta es la primera vez que se traduce al español de forma íntegra– inspiró a Borges para su ensayo ‘La Biblioteca Total’. Cambiando de registro, 'Las Bibliotecas vivas' de Leopoldo Lugones fue publicado en la prensa argentina en 1929; una reflexión sobre la gestión de la Biblioteca Nacional de Maestros de la que fue director.

El último texto –uno de los que más disfruté– es el ensayo '¿Cómo hay que leer un libro?' de Virginia Woolf, siempre tan clara y profunda, del que me quedo con el siguiente sueño:

… cuando amanezca el día del Juicio Final y los grandes conquistadores, legisladores y hombres de Estado acudan a recibir sus recompensas (…), el Todopoderoso se dirigirá a Pedro, y le dirá, no sin cierta envidia, cuando nos vea llegar con nuestros libros bajo los brazos: ‘Oye, estos no necesitan recompensa. Aquí nada podemos darles. Son amantes de la lectura’.

Y tú, ¿estás enfermo de libropesía?

Libros del Silencio ISBN: 978-84-937559-1-1 160 páginas

Más información | Ficha en Libros del Silencio En Papel en Blanco | Especial de Navidad 2009, Una historia de la lectura, Alberto Manguel consagra a los lectores, Breve historia del leer, un libro para bibliófilos empedernidos

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