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Encuentro con Patrick Rothfuss, autor de 'El nombre del viento', en su primera visita España

Encuentro con Patrick Rothfuss, autor de 'El nombre del viento', en su primera visita España
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Quienes me leéis por aquí ya conocéis mi devoción por la obra de Patrick Rothfuss: El nombre del viento y su segunda parte, El temor del hombre sabio. A pesar de que empecé su primer libro con cierta pereza, sobre todo porque ya llevaba años alejado de la literatura fantástica, a las pocas páginas me di cuenta de que estaba ante algo diferente. Parecía lo de siempre, pero diferente. Es difícil de explicar, y sólo quienes han leído a Rothfuss pueden entenderlo. Tras leerme su segundo libro, Rothfuss se convirtió en uno de mis autores favoritos.

Ahora, tras conocerlo en persona, tras haber disfrutado durante un buen rato de su sentido del humor, su afabilidad, su cercanía, su voz profunda, sus ojos entre infantiles y pícaros, y su barba (que casi lo convierte en un personaje más de sus novelas), ahora, ya digo, no me importaría mudarme a Madison, Wisconsin, para asistir a sus clases de literatura en la Universidad, y acaso tomarme con él una jarra de cerveza en alguna taberna. Vamos, que Rothfus es un tipo genial, como geniales son sus novelas.

La pregunta

Rothfuss, esperando con suspicacia mi pregunta
Rothfuss, esperando con suspicacia mi pregunta
Rothfuss ha visitado por primera vez España, una asignatura pendiente habida cuenta de que, tras Estados Unidos, España ha sido el país donde más libros de Rothfuss se han vendido en todo el mundo. La expectación que ha generado su visita, así lo confirma. Nuestra entrevista iba a tener lugar en en las oficinas de Random House Mondadori, y nada más acercarme a la puerta descubrí la larga cola de fans que se había generado para entrar en el Auditorio donde Rothfuss tendría su primer encuento con lectores españoles. La cola era de órdago, a pesar de que faltaban dos horas para el evento, y mucha gente había venido de lejos a pesar de que, al completarse el aforo, podía quedarse en la calle.

Junto a otros bloggers de literatura (Iván Ricarte, de Libros y Literatura; Miquel Codony, de Verdhugos y La Biblioteca de Ilium; Antonio Torrubia, de Deprisa Deprisa; y Raúl Maigi, Les Rades Grises), tomé asiento en la pequeña mesa redonda que ibamos a mantener con Rothfuss. Llevaba preparadas seis preguntas para formularle, sin embargo Rothfuss fue tan increíblemente generoso, casi abacial, en sus respuestas, que finalmente sólo tuvimos tiempo de formularle una por blogger.

d
Mi pregunta fue si era del lethani hacer caso de los comentarios, sugerencias y críticas de los lectores, del feedback, en suma, para ir modificando cosas del tercer volumen de la saga o si, por el contrario, lo era sumirse en el corazón de piedra y escribir lo que él consideraba adecuado.

Si queréis escuchar la respuesta completa (perfectamente traducida por la intérprete), os la dejó aquí:

Rothfuss y un servidor
Mis compañeros de mesa realizaron sus propias preguntas, que podéis descubrir en sus respectivos blogs, pero cabe destacar que, en general, Rothfuss es un sencillo escritor que disfruta enormemente del cariño de los lectores (aunque eso, a veces, le hace sentir un escritor profesional, que escribe por obligación, lo que le resta algo de gracia a lo que antes hacía como afición). Con todo, nos explica que no hay nada como recibir algunos mensajes de lectores, como el de un fan que le había regalado su libro a su padre, y gracias a él ya tenían algo de qué hablar.

Rothfuss también admite que es muy sensible a las críticas, y por eso trata de no prestarles atención: ¿cuál de ellas es cierta? ¿A cuál debe prestarle atención? Sobre todo evita las críticas que los lectores escriben en Amazon, pues nunca se ha podido quitar de la cabeza una reseña demoledora en la que, en pocas palabras, definía todos los personajes femeninos de su obra como "putas baratas". Rothfuss se vio especialmente afectado por ello, porque uno de sus grandes objetivos como escritor de fantasía es trabajar los personajes femeninos por encima de lo habitual en el género. Señala específicamente, por ejemplo, que en El Hobbit ni siquiera hay personajes femeninos, y que muchos autores contemporáneos se han dejado guiar demasiado por las pautas antifemeninas de Tolkien, convirtiendo la fantasía en algo meramente testosterónico.

El cuento

Tras despedirnos de Rothfuss, nos condujeron al Auditorio de Random House Mondadori, donde aguardaban nerviosos cientos de fans del autor. Nos habían reservado la primera fila para nosotros, así que tuve la oportunidad de grabar este pequeño vídeo de Rothfuss leyendo un Las aventuras de la Princesa y el señor Fu, un cuento de hadas aparentemente infantil, aunque con un final inesperadamente adulto. Sólo os muestro el principio, para aún tengáis ganas de leer el resto:

A continuación, el periodista Ricard Ruiz Garzón fue el encargado de conversar con Rothfuss aceca de su obra, y también de formularle cinco preguntas realizadas por lectores que habían sido seleccionadas como las mejores en Facebook. Afortunadamente nadie preguntó sobre la salida del tercer libro.

Todo el público vitoreó, aplaudió y se sonrió con las generosas respuestas de Rothfuss, incluso prorrumpimos en carcajadas cuando él se autodefinió como Dios del mundo de Rothfuss, y repitió la palabra "God, God, God", mesándose su larga barba abrahámica. En sus gestos, bromas e incluso agudo ingenio vi algo de Kvothe, pero también de todos sus personajes, y por un segundo me imaginé que estábamos todos con él en la Roca de la Guía.

Todos
Abadoné el Auditorio mientras se formaba una larga cola de fans que esperaban recibir una firma de Rothfuss, y al menos decirle "hola". Y lo hice con ganas de releer El nombre del viento y El temor de un hombre sabio. Al menos la espera de la tercera y última entrega de la Crónica del Asesino de Reyes se me haría más llevadera.

Fotos | Sergio Parra

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