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¿A quién pertenece el archivo secreto de Franz Kafka?

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Esa es la dolorosa pregunta que debemos hacernos al ver la inclemente pelea por el destino de los documentos hasta ahora desconocidos de uno de los escritores más importantes del siglo XX: Franz Kafka. La Biblioteca Nacional de Israel demanda a Eva Hoffe para que le entregue los archivos que heredó de su madre Esther Hoffe quien fue la ayudante de Max Brod el mejor amigo y albacea original de la obra de Kafka.

Hoffe recibió de manos de Brod los documentos que Kafka le había dado bajo promesa de destruirlos y no mostrarlos a la luz pública. La historia ya la sabemos y pronto vieron a luz novelas como 'El Castillo', 'América', y 'La metamorfosis', además de los volúmenes de cartas entre las cuales están la 'Carta al padre' y Las 'Cartas a Dora' así como los diarios.

Es indudable que esta desobediencia de Max Brod delineó al siglo XX incluso más allá de la literatura pero, además de lo que él publicó en vida, quedaron al menos dos baúles que el escritor llevó a Tel Aviv en su huída del III Reich. Allí lo esperaba su fiel ayudante, Esther Hoffe, quien prometió resguardar todo a la muerte de Brod. Lo que siguió ha sido una suerte de pesadilla que seguramente el autor que creó a Gregorio Samsa habría preferido evitar.

Las herederas de la heredera son las dos hijas de Esther Hoffe: Eva y Ruthi quienes han ido despedazando y vendiendo por cifras millonarias el tesoro que conservan en condiciones preocupantes de humedad. La madre había sido detenida en 1974 al tratar de sacar del país documentos de Brod para venderlos en Suiza. El gobierno ha sido tajante en su mandato de que no deben salir del país documentos que sean fundamentales para la historia de los judíos.

Algo parecido podrían decir los alemanes y de hecho son otra de las partes en conflicto ya que el Museo Alemán de Literatura resguarda gran parte de las obras del escritor nacido en Praga el 3 de julio de 1883. Israel demanda a este museo la devolución de los manuscritos de 'El proceso' que le fueron vendidos por Esther Hoffe por 2 millones de dólares.

La historia tiene su tiempo pero ha tomado especial fuerza desde hace un año. Una de las preocupaciones fundamentales es acerca del estado en el que se conservan los documentos, entre los cuales hay fotografías y cartas varias que, según algunos, podrían ser muy polémicos. Klaus Wagenbach es probablemente el único que ha podido ver el archivo y a escondidas de Hoffe, quien regañaba a Brod cada vez que accedía a mostrarlo.

Aún tendremos mucho de esta novela. ¿Qué pensaría y sentiría Kafka al presenciar este triste escenario? ¿Cómo se sentiría el propio Brod luego de haber desobedecido al amigo y haber publicado su obra y resguardado sus archivos? Podemos calificar de kafkiana, pero sobre todo de triste, esta pelea inclemente por el futuro de los archivos que resguardan documentos que todos quisiéramos conocer.

Vía | Público.es En Papel en Blanco | Más de Kafka en Tel Aviv: polémicas y expectativas

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