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A vueltas con la muerte de Lorca (I)

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Muerto cayó Federico

—sangre en la frente y plomo en las entrañas— Que fue en Granada el crimen sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada.

Hace setenta y tres años que unos cobardes asesinaron a Federico García Lorca, por homosexual, rojo y, sobre todo, poeta y libre pensador. A día de hoy lo que conocemos sobre aquel 19 de Agosto se ha convertido en un batiburrillo de datos contradictorios y medias verdades (por no decir mentiras). Lo que sí parece estar claro es que junto al poeta granadino hay una serie de personas que corrieron la misma suerte, el maestro Dióscoro Galindo, los banderilleros Francisco Galadí y Joaquín Arcollas y el inspector de tributos Fermín Roldán. De ello y otras controversias ya os habló Juliana el año pasado en La polémica exhumación de Federico García Lorca.

De un tiempo a esta parte, nos han ido llegando noticias sobre el asunto: que los descendientes de Lorca son reacios a la apertura de la fosa o se reservan el derecho a identificar al poeta, que la mayoría de las otras familias afectadas apoyan la búsqueda, que el juez manda abrir la fosa, que se retrasan los trabajos y luego se amplían… Y ahora aparecen nuevos datos sobre aquella madrugada, “cuando la luz asomaba”, a través del recientemente publicado Lorca, el último paseo (editorial Almed), de Gabriel Pozo.

El libro recoge una declaración de la actriz Emma Penella, fallecida en 2007, en forma de proclamación póstuma. En ella revela una nueva versión sobre las circunstancias de la entrega de Lorca a sus verdugos. Hasta ahora la versión oficiosa (no me atrevo a decir oficial), aceptada por la mayoría, es la que recoge con el máximo nivel de detalle Ian Gibson en su El hombre que detuvo a García Lorca: la hermana de Lorca, ante la presión sobre su padre en un registro, confiesa que su hermano se esconde en la casa de la familia Rosales, en la Huerta de San Vicente; de allí se llevan al poeta y es fusilado, junto a otros rojos, en las inmediaciones del barranco de Víznar; el señalado como principal responsable de la detención y fusilamiento: Ramón Ruiz Alonso, padre de Emma Penella.

Pero el libro de Gabriel Pozo contiene una versión muy distinta, la que Emma Penella le legó para limpiar el nombre de su padre (lo que no comprendo es la razón por la que no quiso que se supiera hasta después de su muerte). En ella se cuenta que a quien buscaban de verdad los golpistas era a Fernando de los Ríos y para ello quisieron dar un susto a Federico (amigo personal de Fernando), para dar con el primero. He aquí cómo se enteraron del paradero de Lorca:

El mayor de los Rosales le dijo a mi padre en un desfile de falangistas que Lorca estaba en su casa. Le comentó que no estaba de acuerdo en que estuviera invitado y que él procuraba no ir mucho porque quería que se fuera.

Ramón Ruiz Alonso informó a la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) y unos agentes acudieron con el delator a su casa, de donde se llevaron a Lorca. Y que del susto se pasar al asesinato, siempre según Penella, se debió a la lucha de poder entre la CEDA y la Falange. Con lo cual, esta revelación ya nos pinta un cuadro muy diferente al comúnmente aceptado, pero aún hay más datos en el nuevo libro que contradicen la versión de Gibson.

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La fotografía de arriba recoge un posado de la cuadrilla de enterradores de Víznar. Entre ellos está, agachado y con una niña en brazos, Manolillo El Comunista, una pieza clave de la historia del fin del autor de Romacero Gitano porque fue quien le señaló a Gibson el sitio donde supuestamente habían enterrado a Lorca, lugar, a la sazón, donde se ha proyectado la excavación. En ‘Lorca, el último paseo’ Pozo nos cuenta que Manolillo El Comunista le confesó a otra gente que no había estado en lugar de los hechos y que le señaló a Gibson “el primer lugar que se le ocurrió”.

La familia de Lorca se ha tomado muy bien las noticias porque, si son ciertas, en los actuales trabajos en el barranco de Víznar no se hallará el cuerpo de su antepasado y seguirá, como ellos desean, sin ser encontrado. Ian Gibson no se ha querido pronunciar al respecto hasta leer la obra de Gabriel Pozo. No será el último capítulo de esta historia, así que no será la última vez que le hagamos un hueco en Papel en Blanco.

Vía | El País
En Papel en Blanco | La polémica exhumación de Federico García Lorca, Federico García Lorca
Los versos que encabezan el post son un extracto de El crimen fue en Granada: a Federico García Lorca, de Antonio Machado

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