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Bolaño, Fontanarrosa y la literatura latinoamericana

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Esta semana que culmina hoy se cumplieron los aniversarios de los fallecimientos de dos escritores importantes de América Latina. Uno de ellos francamente escritor, obsesivamente autor de novelas, cuentos y poemas, el otro un escritor, también, pero que siempre se movió en las fronteras del comic y la viñeta, a fin de burlarse de la censura y la aniquilación. Dos escritores, por otro lado, que en cierto sentido ponen al descubierto dos características o dos visiones de la literatura del continente. Amabos compartían un mismo nombre, Roberto, pero sus vidas siguieron recorridos disímiles que, sin embargo, los encuentan.

Me refierdo a Roberto Bolaño y a Roberto Fontanarosa El 14 de julio pasado se cumplieron 5 años de la muerte de Bolaño, el más famoso de los escritores latinoamericanos desde la aparición del Boom literario que dió a conocer a escritores como Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar entre muchos otros. Cinco años sin Roberto, cinco años sin creer que ya no está, sin creer que no se pudo hacer nada por salvarlo. Cinco años de una muerte que para mucho no debió llegar tan temprano pero que él, de alguna manera, sospechaba cercana siempre. Un hígado que nunca llegó para salvarlo a tiempo. Escribió desaforadamente, casi a contrarreloj para dejar culminada la que hoy es una de sus obras más leída y comentada: 2666.

El otro Roberto, Fontanarrosa, murió hace un año, el 19 de julio. El "Negro" como cariñosamente le llamaban sus amigos y seguidores, ya no va a las tertulias en los bares de Rosario, la ciudad en la que nació, en la que vivía y en la que creaba los textos para las viñetas de Boogie el Aceitoso y otros. El era inequívocamente argentino, era un "canalla" con todas las de la ley, seguidor del equipo de fútbol de Rosario y era un hombre querido y admirado por su manera de hacer del dibujo y la palabra una permanente arma en la que la ironía era denuncia pero era, al mismo tiempo, desdibujamiento y risa. Personales entrañables como él mismo, Fontanarrosa ha sido recordado con muchos eventos en la Argentina.

Bolaño y Fontanarrosa no llegaron a conocerse hasta donde sé. El uno chileno pero siempre en otro lugar (México y España, principalmente) y el otro argentino pero siempre en la Argentina, ambos representan, sin embargo la idea del escritor compenetrado, preocupado (y hasta angustiado) por su circunstancia. Tanto en las viñetas, cuentos, artículos de Fontanarrosa como en las novelas, cuentos y poemas de Bolaños los referentes de la persecución y la dictadura sufrida por los países del cono sur latinoamericano están presentes de una manera muy clara. Sus obras siguen vivas, sus palabras e imágenes siguen circulando en un doble nivel: oficial o público e underground. Al argentino en los bares y los estadios al chileno más en los primeros que en los segundos. Sus imágenes pueblan las paredes de las ciudades, en pintadas y grafittys. Un mismo nombre, dos obras monumentales, un mismo destino, una misma nostalgia.

En papel en blanco | Adiós al Negro Fontanarrosa En Papel en blanco | Roberto Bolaño

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