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Dickens a Andersen: "¿Por qué no te largas?"

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Seguramente habéis tenido la ocasión de alojar en vuestro hogar a un huésped de paso que abusa de vuestra buena predisposición y alarga indefinidamente la estancia, prodigándose en familiaridades que para nada le corresponden e incrustándose en vuestro sofá como una forma de vida parasitaria que os vacía la nevera y multiplica la factura de la luz. Semejante individuo puede habernos seducido por su carácter foráneo, quizás bajo la desamparada apariencia de un Erasmus, pero lo que deseábamos que fuera un amable intercambio cultural se convierte en lo más cercano al infierno sobre la tierra.

Consolaros pensando que esto le ocurre a los mejores. Al gran novelista victoriano Charles Dickens, por ejemplo, con ni más ni menos que el legendario escritor infantil Hans Christian Andersen. Esta difícil convivencia ha sido recordada en la Feria de anticuarios de Londres con motivo de la salida a la venta de un raro ejemplar de catálogo ilustrado que perteneció a Dickens y que está dedicado por Andersen. Y es que su amistad no podía haber empezado mejor, aún cuando Dickens no tenía ni idea en qué se metía.

Los dos autores se conocieron en un salón de la Condesa de Blessington, en el que se declararon su mutua admiración. Dickens regaló a Andersen una docena de sus libros y a partir de ahí se entabló una animada correspondencia epistolar. Dickens finalmente invitó a Andersen a pasar una temporada en su casa y este aceptó, prometiendo "no ser un gran estorbo". Sin embargo su estancia se prolongó cinco semanas. Andersen, un hombre apagado y de escasas habilidades sociales, recibió el sobrenombre de "aburrimiento huesudo" (the bony bore) por parte de la hija de Dickens.

Un pensaría que las cosas no pudieron ser tan malas si los Dickens le toleraron tanto tiempo. Pero según parece el inglés era demasiado caballeroso como para permitirse algún reproche más allá de sutiles indirectas, que para el danés pasarían totalmente inadvertidas. El gesto que tuvo Dickens cuando finalmente sacó a Andersen de su casa lo dice todo. Fue al cuarto de invitados y escribió en el espejo: “Hans Andersen durmió en esta habitación durante cinco semanas - ¡que a la familia le parecieron siglos!"

Hans Christian Andersen fue un gran viajero durante su vida, recorriendo gran parte de Europa incluídos destinos generalmente evitados como España. En varias ocasiones intentó establecerse fuera de Dinamarca pero siempre fracasó debido a que no logró asentar relaciones en los países que frecuentó. La anécdota sobre Dickens es bastante divertida pero arroja una luz diferente sobre el autor del cuento del patito feo, el drama de un hombre que no logró encajar en ningún lado más que en su fantasía.

Via | Times online, Yahoo! Noticias

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