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Doris Lessing contra la 'promoción dañina' de jóvenes autores

Doris Lessing contra la 'promoción dañina' de jóvenes autores
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Doris Lessing es la persona de más edad en haber recibido el Nobel de Literatura, y parece hacer honor a sus canas convirtiéndose en la conciencia regañina del oficio. Ya la oímos criticar el desapego a la libros que según ella existe en occidente, aprovechando de paso para cargar contra los blogs. Ayer se produjo su primera aparación pública desde la concesión del galardón y los dardos de la veterana autora apuntaron esta vez a los sistemas de promoción y marketing que las editoriales imponen a los jóvenes escritores.

Ante la audiencia del Queen Elizabeth Hall de Londres, una Lessing visiblemente afectada por su frágil estado de salud pero rebosante de energía intelectual recordó sus inicios como joven escritora. En los 50, dijo, su editora casi tenía que disculparse por pedirle que concediera entrevistas a la prensa. Hoy en día, en cambio, hay autores revelación que no consiguen escribir un segundo libro porque están todo el día colgados del teléfono o teniendo que hacer algo de la televisión.

Lo que pasa ahora es que si eres una chica atractiva que ha escrito un libro incluso pasable puedes estar ganando enormes cantidades de dinero muy rápidamente y ser enviada a una gira promocional. He conocido a chicas que dicen que es lo peor que les podría haber ocurrido. (...) Siento desesperadamente lástima por ellas.

No tengo un gran conocimiento del mundo editorial anglosajón así que no sé decir si Lessing está exagerando, con ese tonillo apocalíptico que tanto le gusta aplicar al estado de la literatura. Pero en todo caso su diagnóstico es verosímil. Más de una vez me he preguntado cuánto tiempo puede dedicarle a las letras el escritor o escritora que está en todas las televisiones, todas las tertulias, todos los eventos y todo el tiempo.

Ciertamente no es la situación más frecuente para un joven escritor en España. Y es que aquí, ya sean guap@s o fe@s, pasables o brillantes, los jóvenes escritores no pintan un pimiento. Estamos más acostumbrados a ver a autores ya veteranos que de repente parecen haber adquirido más relevancia mediática que una superestrella de Hollywood, normalmente coincidiendo con un lanzamiento editorial o la recepción de un premio. O el fenómeno inverso: un rostro televisivo firmando una novela que se coloca inmediatamente entre las más vendidas y lo eleva al referente literario del momento.

El marketing no mata a la literatura, porque habitualmente ni la roza. A quién mata es al escritor, si este no es precavido. Cuántos casos se pueden relatar de muertes por éxito, algunas incluso literales. Pero no pequemos de ingenuos. Todos sabemos con qué baraja juega el mercado. Algunos habrán caído inadvertidamente en las redes de la promoción atroz, pero otros - conscientemente mediocres - no desean otra cosa que dejarse explotar. E incluso los más grandes son tentados a convertirse en producto, en marca, a vender su carisma e imagen por encima de sus libros ¿Se lo debemos reprochar?

Lo que está ocurriendo es muy malo para cierto tipo de nuevos escritores - termina Lessing - Las exigencias de marketing de los editores han ocupado el vital "espacio vacío" con el que los escritores necesitan rodearse. Todos sabemos que la escritura proviene de un hombre o una mujer sentado sólo en una habitación con el teléfono descolgado, una taza de café y, en los buenos viejos tiempos, un cigarillo.

Vía | The Times (en inglés) En Papel en Blanco | Doris Lessing

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