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¡Feliz cumpleaños Lovecraft! (y II)

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Al joven Lovecraft no le gusta la playa...

Seguimos por donde lo había dejado, porque parece que un dios primigenio me ha poseído y se me ha ido bastante la mano a la hora de ponerme a escribir sobre el bueno de Howard... Nos habíamos quedado en la prematura muerte del autor de Providence, y en el trabajo de sus amigos por preservar su obra.

Precisamente gracias al llamado Círculo de Lovecraft, compuesto entre otros por autores como August Derleth o Clark Ashton Smith, se evitó que las obras de Lovecraft cayeran en el olvido. Lovecraft siempre vio con buenos ojos que otros autores desarrollaran ideas sobre sus dioses cósmicos o que utilizaran los nombres que él había inventado. Los Mitos de Cthulhu unieron así una gran variedad de autores, y aún hoy se siguen escribiendo historias sobre esta mitología extraña.

Ya sabéis lo mucho que me gusta Lovecraft. Descubrirlo cuando era una adolescente me llevó a sumergirme en un mundo terrorífico, un mundo plagado de monstruos que acechan bajo el mar o más allá de las estrellas. No es fácil ser joven y vivir en una casa casi encantada (sí, otro día os lo cuento) en mitad de la nada, y leer a Lovecraft ayudaba a que me echara alguna que otra carrerita con el corazón desbocado cuando tenía que sacar la basura por la noche.

Quiero aquí, además, romper una lanza por las narraciones de Lovecraft que no hacen mención a los dioses primigenios. Ojo, que yo soy la primera que disfruto leyendo las aventuras de Cthulhu, pero me gustan mucho historias como En la cripta o Las ratas en las paredes. Un escalofrío me recorre cuando pienso en El grabado en la casa, y en otras muchas historias de las que apenas recuerdo los títulos pero sí el temor que me causaron.

Lovecraft es un autor bastante querido por los editores de Papel en Blanco, y sobra decir que yo misma hablo de él bastante a menudo. Ya hablamos de las magníficas ediciones de Zorro Rojo de El horror de Dunwich y el Bestiario, ambos libros más que recomendables por su trama y sus ilustraciones. Si queréis ahondar aún más en su vida privada y literaria, podéis leer la reseña de Lovecraft: Contra el mundo, contra la vida de Michel Houllebecq, ver este documental o incluso leer algunas de sus cartas.

Por último pero no menos importante, tenemos una visión más simpática del universo literario lovecraftiano. Esta versión infantil de los mitos de Cthulhu tuvo mucho éxito entre nuestros lectores, pero sin duda el rey de la diversión es El joven Lovecraft, ese genial cómic protagonizado por un Lovecraft infantil que va teniendo sus primeros contactos con el mundo sobrenatural, plagado de referencias a la literatura.

Bueno, pues hasta aquí hemos llegado. Os parecerá que me he vuelto loca, pero es lo que tiene, te pones a hablar del genio y pasa lo que pasa. Tanto escribir sobre Lovecraft me ha despertado el apetito por volver a leer algunos de sus relatos, aunque creo que todos los libros los tengo en casa de mis padres. Tendré que rebuscar a ver qué pillo. Y vosotros, ¿cómo vais a celebrar su cumpleaños?

Fotografía | El joven Lovecraft En Papel en Blanco | ¡Feliz cumpleaños Lovecraft! (I)

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