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Goytisolo: "La curiosidad por la cultura ajena es una anomalía sospechosa"

Goytisolo: "La curiosidad por la cultura ajena es una anomalía sospechosa"
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En nuestro repaso a las intervenciones de escritores en el Hay Festival Alhambra nos toca ocuparnos de Juan Goytisolo. Precisamente Goytisolo es una de las presencias simbólicas más importantes para este festival literario que quiere tender puentes entre Oriente y Occidente. El autor abandonó España hace más de dos décadas para establecerse en Marrakech y estudiar el arabismo. Sobre los recelos que despertó su decisión y sobre el reto de conciliar dos mundos es de lo que habló en Granada.

La falta de curiosidad de la cultura española por las culturas ajenas es una laguna terrible. No se puede conocer la historia de la literatura española, ni la historia de la cultura española, sin recurrir a lo que han escrito los hispanistas ingleses, alemanes, franceses, italianos y un largo etcétera, y en cambio la contribución española al conocimiento de estas culturas es prácticamente nula. En lugar de sujetos de contemplación, nos hemos convertido en objetos de contemplación.

Alguien que tiene esta curiosidad en España se convierte en una anomalía sospechosa. Yo siempre he procurado desidentificarme, ver la cultura española a la luz de otras culturas y ampliar su literatura incorporando a ella elementos que habían sido marginados por razones de ortodoxia política, dogmática o religiosa.

La denuncia del ombliguismo español para con su propia tradición cultural no es nueva en Goytisolo. Al contrario, hablamos del autor de la Reivindicación del conde don Julián: mientras que el discurso nacional - católico ha abominado del traidor visigodo que le abrió las puertas de España a las hordas moras, Goytisolo se atrevía en 1970 a tomar el partido del enemigo abominable. Y ahí sigue. Su postura es aún más radical y rompedora a día de hoy, y por esa misma razón más necesaria.

Su mera presencia en esta tierra de nadie cultural agrieta las moles rígidas del pensamiento maniqueo, demagogo y conformista. Dónde unos buscan choques de civilizaciones él se atreve a ofrecer abrazos. Es, en fin, su oficio el de traidor universal, traidor altruista que opera sin beneficio propio, por odio a la autocomplacencia y las fronteras y por amor indistinto al género humano en su infinita riqueza. Goytisolo nunca encontrará su lugar ni en España, ni en Francia ni el Magreb, sus eternos lugares de peregrinaje. Su puesto, al igual que el de su literatura, está a mitad de camino de todos ellos.

Y su literatura aún tiene camino que hacer. Goytisolo aprovechó el Hay Festival para anunciar su reconciliación con el género de la novela, de la que había renegado en 2003. En otoño saldrá a la venta su nueva obra de la que nada sabemos salvo que ha sido escrita como siempre a mano, con un bolígrafo de un euro.

No escribo para hacer una novela más. Cada libro mío ha sido una propuesta literaria distinta. O tienes algo que decir o no tienes algo que decir, si veo que no tengo una propuesta nueva, me callo.

Vía | Yahoo! Noticias En Papel en Blanco | Juan Goytisolo

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