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La polémica de la Fundación Cela llega al Parlamento de Galicia mientras su hijo crea otra fundación en Mallorca

La polémica de la Fundación Cela llega al Parlamento de Galicia mientras su hijo crea otra fundación en Mallorca
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En el post con el que celebramos el 20º aniversario de la concesión del Nobel de Literatura a Camilo José Cela, ya os comenté brevemente que se estaba cociendo una buena polémica alrededor de su Fundación. Bien, pues tan preocupante es la situación del incalculable patrimonio que posee la Fundación que el parlamentario Francisco Cerviño (del PSdG-PSOE) ha presentado en la Cámara una proposición no de ley para convertir en público un organismo que es privado.

La polémica ya viene de lejos y no son pocos los que han expresado su desconfianza en que la herencia cultural (o gran parte de ella, al menos) esté en manos de la marquesa viuda Marina Castaño. Hace unos meses, un grupo de ex-trabajadores de la Casa Museo de Cela (sede de la Fundación) expresaron su preocupación ante el recorte presupuestario que está afectando a la correcta conservación de la colección, que, supuestamente, está sufriendo un deterioro notable. La presidenta de la Fundación (es decir, la propia Castaño) niega tal extremo y achaca las acusaciones al despecho por haber sido despedidos debido al susodicho recorte económico. En fin, yo me creía más a los trabajadores, que son bibliófilos con carreras como Filología o Biblioteconomía, que a la marquesa viuda, que no es que pase mucho tiempo en Padrón, adónde sólo suele ir para sacarse las fotos pertinentes con niños de colegios y poco más... Ahora, viendo que el tema ha llegado hasta el Pazo do Hórreo (sede del Parlamento gallego), parece que se confirman las denuncias de los trabajadores. Ahora, a la Castaño no le quedará otra que atender la fundación de su difunto marido si no quiere que le acaben quitando algo de lo que poder presumir con sus amigas.

La iniciativa parlamentaria pretende que se declare el archivo como Bien de Interés Cultural, lo que supondría que la Administración tenga capacidad de decisión en relación al legado del Nobel de Iria Flavia. Cerviño ha declarado:

La Xunta debe gestionar la autorización para realizar una inspección del estado físico del legado, antes de que su deterioro alcance cotas irreversibles, ya que corre serios riesgos de perderse o de sufrir graves quebrantos.

El diputado socialista califica como dramática la situación de la sede, que además de los manuscritos de las obras de Cela (y todas las diferentes ediciones de sus libros), contiene un ingente número de correspondencia con otros personajes claves del siglo XX y hasta pinturas de grandes maestros como Picasso o Miró. La Xunta de Galicia ha ofrecido a la Fundación trasladar el legado del hombre que presumía de ser capaz de absorver un litro y medio de agua por el ano a la Cidade da Cultura. Se ve que Núñez Feijoo (el delfín de Don Manuel) está loco por encontrarle algún uso a la, para quien no lo sepa, mastodóntica construcción con la que Fraga quiso pasar a la historia, que aún no está acabada y que ya ha superado el presupuesto planificado, tragándose los impuestos de los gallegos (el 40% de lo destinado a Cultura) que deberían ir a otras iniciativas más necesarias y no para pagar los sueños megalomaníacos del que fue ministro de Franco.

Por otro lado, el hijo del Nobel, Camilo José Cela Conde, ha creado una fundación para albergar todo el material que heredó de su madre, María del Rosario Conde Picavea, primera esposa de Cela, desde 1944 a 1980, y con la que convivió mayormente en Mallorca. La nueva institución se llamará Fundación Charo y Camilo José Cela, y Cela Conde (catedrático en la Universitat de les Illes Balears) será su presidente. En la presentación ha querido dejar claro que nace sin ninguna ligazón con la Fundación de Iria Flavia y anunció que también creará un Museo dedicado a su padre (que no estará sito en la casa que habitó, sino en el centro de Mallorca, en busca de que sea muy visitado).

Cela hizo de Mallorca su segundo hogar y desde allí dirigió la revista Papeles de Sons Armadans y fue el gran impulso de las Conversaciones de Formentor. El legado mallorquín contiene numerosos manuscritos, cartas, poemas inéditos y pruebas de imprenta, además de una importante colección de fotografías personales; por si fuera poco, Cela Conde heredó de su madre una estupenda colección de cuadros (óleos, acuarelas, grabados y dibujos) de muchos autores clave de la pintura española, sin olvidar la propia biblioteca de su padre, que casi es lo que más curiosidad me levanta.

En Papel en Blanco | Camilo José Cela

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