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Muere Ray Bradbury, adiós a nuestro marciano favorito

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Ayer nos topábamos con una de esas noticias que no son agradables de dar y que nos deja un poco tristes. Y es que se ha ido el escritor más entrañable de la ciencia ficción, estoy hablando por supuesto de Ray Bradbury, que murió la noche del pasado martes a la edad de 91 años en Los Angeles. Sobra decir que se va uno de los grandes, muy grandes. La noticia nos la daba su propio nieto, Danny Karpetian, en un emotivo comunicado donde resaltaba la gran labor de su abuelo y nos animaba a contar nuestros recuerdos del genial autor americano. Así lo expresaba concretamente Danny:

Si tuviera que hacer alguna declaración, sería lo mucho que le quiero y le echo de menos, y espero con interés escuchar los recuerdos que tienen de él los demás. Él influyó a tantos artistas, escritores, profesores, científicos… Su legado vive a través de libros, películas, televisión y teatro, pero sobre todo en las mentes y corazones de sus lectores, porque leerle era conocerlo.

Y es que Ray Bradbury se había convertido por derecho propio en un auténtico icono de la ciencia ficción, a pesar de que él prefería decir que escribía fantasía, ya que siempre se basaba en la vida cotidiana. Y cuanta razón lleva, ya que si tenía una habilidad fundamental, era la de hacernos empatizar con cada una de las historias que contaba, acercándonos a unas realidades que nos aterraban más casi por lo que no contaba.

Recordando un poco su biografía, decir que Bradbury nació en el año 1920 en Waukegan (Illinois). Debido a las dificultades económicas de su familia, se mudaron en diversas ocasiones hasta establecerse definitivamente en Los Ángeles. No tuvo la oportunidad de ir a la universidad, por lo que se dedicó a leer compulsivamente y a escribir como aficionado. De esta época le viene su pasión por las bibliotecas públicas, ya que afirmaba que sin su existencia nada de lo que consiguió habría sido posible. Tuvo que trabajar como repartidor de periódicos, y empezó a vender sus primeros cuentos a revistas especializadas. Como bien sabéis, este hombre hizo de todo, y le encantaba escribir novelas y relatos, pero también el cine o el teatro, y entre unas y otras, nos ha dejado un legado riquísimo y que nos da para poder entrar en su peculiar mundo cuando queramos. Pero claro, por encima de todo, y para nosotros aún más, nos quedamos con su faceta de escritor, y yo personalmente, con la de escritor de relatos, donde puedo afirmar sin temor a equivocarme, que es el autor que demuestra una mayor maestría en este terreno de todos cuantos he leído.

Entre sus muchas obras, destacan Fahrenheit 451, El hombre ilustrado o sus inolvidables Crónicas Marcianas, donde su peculiar mundo poético y aterrador nos atrapaba sin ambages. Pero si bien es cierto que estos títulos son los más populares de su extensa bibliografía, no podemos olvidarnos de otros como El vino del estío, El país de octubre o De la ceniza volverás. En definitiva, un buen puñado de libros que podemos (y debemos) disfrutar.

Podríamos estar hablando eternamente de este hombre que tanto nos ha dado y que tanto le vamos a echar de menos. Y es que en los últimos años se había convertido en una especie de abuelito entrañable al que todos queríamos y reverenciábamos, tomando todas sus declaraciones (cada vez menos frecuentes) con mucho cariño. Y es que ahí donde lo veis, no era muy amigo de internet y de lo virtual que digamos. Así de curioso era nuestro amigo que se nos ha ido. Hasta siempre, seguro que ya eres una estrella más de esa galaxia en la que incluso tienes un asteroide con tu nombre. ¡Gracias Ray! Descansa en paz.

En Papel en Blanco | Ray Bradbury, las bibliotecas públicas y el futuro del libro, La inmortalidad según Ray Bradbury

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