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Murakami: aprendiendo a escribir a ritmo de Jazz

Murakami: aprendiendo a escribir a ritmo de Jazz
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Basta revisar los títulos de las novelas de Haruki Murakami (Tokio, 1949) para darse cuenta de la importancia que para él tiene la música. Desde Tokio Blues, cuyo título original, Norwegian Wood, recrea un tema de los Beatles, pasando por la referencia en el titulo de Crónica del pájaro que le da cuerda al mundo, hasta llegar hasta la referencia autobiográfica del bar en el que trabaja uno de los personajes de su novela Al Sur de la frontera, al oeste del sol.

En relación a eso, encuentro una interesante entrevista con Murakami en la que relata sus inicios como escritor y el rol que jugó la música, y en especial el jazz, en su decisión de convertirse en novelista. No es una entrevista nueva, de hecho apareció a mediados del año pasado en la revista de libros del New York Times, pero es de esas que tienen declaraciones que se sostienen en el tiempo.

En ella comienza diciendo que nunca había pensado ser novelista hasta los 29 años, y no porque no le llamara la atención, sino porque no se sentía calificado para escribir a la altura de los novelistas que admiraba. Por otro lado, desde los 15 años su acercamiento a ese estilo de música fue tan importante, que con el tiempo decidió abrir un Club de Jazz en Tokio que le permitía justamente escuchar música todos los días.

La mutación vino después, y repentinamente:

Cuando cumplí 29 años, me invadió la repentina sensación, salida de la nada, de que quería escribir una novela, de que podía hacerlo. No podría crear nada a la altura de Dostoievski o Balzac, por supuesto, pero me dije a mí mismo que no importaba. No tenía que convertirme en un gigante literario. Aun así, no tenía ni idea de cómo abordar la creación de una novela o de qué escribir. Al fin y al cabo, no tenía la más mínima experiencia, ni ningún estilo listo para usar a mi disposición. No conocía a nadie que pudiera enseñarme a hacerlo, y ni siquiera tenía amigos con los que pudiera hablar de literatura. En lo único en que pensaba en aquel momento era en lo maravilloso que sería poder escribir como si tocara un instrumento.

De allí deviene toda una reflexión en torno a la importancia del ritmo y de la escritura y que él reconoce que le viene del jazz. Llega incluso a decir que si no fuera por la música, no sería novelista:

Ya sea en la música o en la ficción, lo más elemental es el ritmo. Tu estilo tiene que tener un buen ritmo, natural y continuo, o la gente no seguirá leyendo tu obra. Conocí la importancia del ritmo gracias a la música, y principalmente por el jazz. Luego está la melodía, que en la literatura significa la colocación adecuada de las palabras para que sigan el ritmo. Si las palabras encajan con el ritmo de modo fluido y hermoso, no puedes pedir más. A continuación está la armonía, los sonidos mentales internos en los que se sustentan las palabras. Y luego viene la parte que más me gusta: la improvisación libre. A través de un canal especial, la historia mana con libertad desde dentro. Lo único que tengo que hacer es dejarme llevar.

Interesantes reflexiones que nos hablan de dos costados de la escritura que quizás parecen opuestos pero que coexisten: la improvisación y la disciplina. Ritmo y melodía que, gracias al talento de Murakami, no deja de sorprendernos.

Vía | abc.es Más información | Murakami y el jazz Más información | Escribo cosas raras, muy raras En Papel en blanco | Haruki Murakami

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