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Murió Andrés Henestrosa, padre de la lengua zapoteca

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José Vasconcelos me regaló todos los clásicos, aparte de otros libros que creyó necesarios, como él dijo textual: “para que un indio aprenda español”. De modo que de leer libros me vinieron ganas de escribirlos y así fue como me convertí en autor.

El historiador, narrador y ensayista mexicano Andrés Henestrosa murió en la tarde de ayer en la ciudad de México producto de la complicación de una neumonía que le venía afectando y que le había impedido ir hace un mes a recibir un Doctorado Honoris Causa por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Henestrosa habia nacido en Ixhuatán en el Estado de Oaxaca (México), el 30 de noviembre de 1906 y hasta los 15 años solamente habló zapoteco, su lengua materna. Fue a esa edad, y al trasladarse a la capital, que empezó a aprender el español y terminó estudiando, primero en la Escuela Nacional Preparatoria, luego en la Escuela Nacional de Jurisprudencia y, paralelamente, en la Facultad de Filosofía y Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México. Allí, y por sugerencia de uno de sus maestros, Henestrosa inició la transcripción de los mitos, fábulas y leyendas que conocía oralmente lo cual terminó cristalizando en su libro Los hombres que dispersó la danza.

Desde entonces se inició una larga actividad dedicada al estudio y defensa de las comunidades indígenas, de su vida, sus tradiciones y, sobre todo, de sus lenguas. Gracias a una beca Guggenheim en 1936 pudo dedicarse a recorrer parte de los Estados Unidos y dedicarse al estudio y recopilación de su lengua originaria, lo cual dió como resultado uno de sus aportes más importantes: la fonetización del idioma zapoteco, la creación de su alfabeto y un Diccionario Zapoteco-Español. Por ese mismo tiempo escribe desde New Orleans su libro Retrato de mi madre que sería publicado en 1940.

Su obra es muy abundante si contamos, no solamente su libros, sino también sus colaboraciones en revistas, periódico así como sus conferencias. Además de las ya mencionadas, cuenta en su bibliografía otro relato, esta vez en forma de carta: Entonces vivía yo en Ixhuatán y me llamaba Andrés Morales (1994). Cultivó el género epistolar, dentro del cual publicó los siguientes libros: Los cuatro abuelos (carta a Griselda Álvarez), 1960; Sobre el mi (carta a Alejandro Finisterre), 1963; Una alacena de alacenas, 1970; Una confidencia a media voz (carta a Estela Shapiro), 1973 y El remoto y cercano ayer. Cuatro cartas autobiográficas, 1979.

Fueron, sin embargo, sus ensayos sobre la lengua los que lo llevaron a ser individuo de número de la Real Academia Mexicana de la Lengua desde 1964, donde fué bibliotecario hasta 2000. Su discurso de ingreso fue: Los hispanismos en el idioma zapoteco y a él se agregan los siguientes títulos: Acerca del poeta y su mundo (respuesta al discurso de Alí Chumacero a la Academia Mexicana), 1965; De México y España (colección de artículos, ensayos y cartas), 1974; Espuma y flor de corridos mexicanos, 1977; Prosa presurosa, 1991; Benito Juárez: flor y látigo, IOC, 1995; Primores de lo mínimo, una excursión por el Museo Nacional (1939-1940), 1996; Mágica y hechicera Oaxaca, 2001 y Personas, obras, cosas, 2003.

Leer sus palabras, además, es ratificar y renovar la pasión por la lengua, la pasión por los libros y la lectura. Abro y cierro esta entrada con una cita. La anterior era la celebración de la lectura. La siguiente, una celebración de sus orígenes:

Yo vengo como todos los hombres, de muy lejos, de muy abajo; pertenezco a la despeinada, descalza y hambrienta multitud mexicana, y he peleado, desde que me acuerdo, por ser mañana distinto al de hoy y pasado al de antier; ser distinto cada día ha sido mi lucha, pero siempre con un horizonte y sin dejar de ser aquel que descalzo anduvo en su niñez.

Nota a los lectores: he mantenido, a conciencia, la grafía tradicional de la palabra mexicano. Las razones pueden ser consultadas en el Diccionario Panhispánico en la página de la Real Academia Española de la Lengua.

Vía | Yahoo! Noticias Más información | Milenio Más información | Literaturainba

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