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Un recuerdo para César Vallejo en el 79º aniversario de su muerte

Un recuerdo para César Vallejo en el 79º aniversario de su muerte
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Mañana 15 de abril se cumplen 79 años de la muerte del peruano César Vallejo, uno de los autores más universales de América Latina, pero como aquel año era Viernes Santo, podemos recordarle también hoy.

Iniciándose con 'Los heraldos negros' en la vena modernista de tantos otros, como Gabriela Mistral o Pablo Neruda, César Vallejo terminaría encontrando una voz personal e intransferible que nos legó poemarios tan rompedores como 'Trilce' o comprometidos como 'España, aparta de mí este cáliz'.

Él mismo había vaticinado su muerte: “Me moriré en París con aguacero, / un día del cual tengo ya el recuerdo”, escribió el poetaen su soneto 'Piedra negra sobre una piedra blanca'. Y el viernes 15 de abril de 1938 moría en París "sin aspaviento alguno, dignamente, con la misma dignidad con que había vivido", escribió Juan Larrea, quien presenció el fallecimiento.

Meses antes, escribió casi todo lo que ahora son los 'Poemas humanos', período final cuando fragua y cincela también ese poemario incandescente, dedicado a los voluntarios de la República en la Guerra Civil que asoló la patria de sus abuelos, 'España, aparta de mí este cáliz'.

César Vallejo nos ha legado varias obras maestras de la poesía hispanoamericana. Quizá una de sus mejores piezas, y más conocida, sea el poema 'Espergesia':

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,
que soy malo; y no saben
del diciembre de ese enero.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Hay un vacío
en mi aire metafísico
que nadie ha de palpar:
el claustro de un silencio
que habló a flor de fuego.

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Hermano, escucha, escucha...
Bueno. Y que no me vaya
sin llevar diciembres,
sin dejar eneros.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,
que mastico... y no saben
por qué en mi verso chirrían,
oscuro sinsabor de ferétro,
luyidos vientos
desenroscados de la Esfinge
preguntona del Desierto.

Todos saben... Y no saben
que la Luz es tísica,
y la Sombra gorda...
Y no saben que el misterio sintetiza...
que él es la joroba
musical y triste que a distancia denuncia
el paso meridiano de las lindes a las Lindes.

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo,
grave.

Vallejo nació en Santiago del Chuco, Perú, en 1892. Comenzó a estudiar la carrera de Letras en la Universidad Nacional de Trujillo pero debió abandonarla por razones económicas y se dedicó a ayudar a sus padres. Pronto comenzará a dar clases y es asi como pudo culminar sus estudios universitarios con una tesis sobre el romanticismo en la poesía castellana.

En la última etapa de su vida no publicó libros de poesía, aunque escribió una serie de poemas que aparecerían póstumamente. Sacó en cambio, libros en prosa: la novela proletaria o indigenista 'El tungsteno' (Madrid, 1931) y el libro de crónicas 'Rusia en 1931' (Madrid, 1931).

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