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Zygmunt Bauman apagó sus ojos: adiós al filósofo de la Modernidad Líquida

Zygmunt Bauman apagó sus ojos: adiós al filósofo de la Modernidad Líquida
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Definitivamente los obituarios de este comienzo de año no dejan respiro a la tristeza. Primero Ricardo Piglia, luego José Ignacio Montoto y ahora se ha ido Zygmund Bauman, el filósofo de la Modernidad Líquida y yo siento que se ha ido alguien muy cercano a quien voy a extrañar. Como si hubiera sido uno de los tíos queridos a quienes siempre escuchaba embelesada. Lo cierto es que ha muerto uno de los referentes teóricos fundamentales de nuestros tiempos, una de las voces más críticas y preclaras de estos dos últimos siglos.

Zygmunt Bauman había nacido en la ciudad de Poznan, Polonia el 19 de noviembre de 1925 y falleció hace algunas horas en la ciudad de Leeds, Inglaterra, donde vivía desde hace muchos años. Sociólogo y filósofo, fue profesor de la Universidad de Leeds, así como de la de Varsovia y un permanente conferencista en diversas partes del mundo.

Famoso por su referencia permanente al estudio de la sociedad contemporánea, Bauman se dedicó siempre a reflexionar en torno a la modernidad, el capitalismo y la vida cotidiana, advirtiendo siempre acerca de las consecuencias negativas del modo de vida contemporáneo y la globalización, sobre el conocimientos, los afectos y las relaciones humanas. Pero no puede decirse que haya sido exactamente un pensador agorero o fatalista. Por el contrario.

Entre sus obras principales está, por supuesto, Modernidad Líquida publicada en español por el Fondo de Cultura Económica en el año 2002 (como la mayoría de sus libros), al cual siguieron títulos como La sociedad sitiada (2004), Amor líquido. Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos (2005) y Vida de consumo (2007).

Lamento no tener a mano alguno de mis ejemplares de sus libros, en especial el dedicado al Amor Líquido, pero tomo uno de la Web:

El amor no encuentra su sentido en el ansia de cosas ya hechas, completas y terminadas, sino en el impulso a participar en la construcción de esas cosas.

En el mundo signado por el consumo y la casi inevitable cosificación de los afectos, de las relaciones, del interés mercantil, al Amor y al vínculo esencial entre las personas es el que nos puede permitir la felicidad. Volveremos a sus páginas para encontrar aliento. Vaya en paz.

Vía | El País En Papel en blanco | La dictadura censurada o el indiscutible poder de las palabras

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