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‘2012’ de Brian D´Amato: el fin del mundo está de moda

‘2012’ de Brian D´Amato: el fin del mundo está de moda
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Sí, el fin del mundo está de moda, al menos hasta el año 2012, fecha del supuesto fin del mundo según el calendario maya. A rebufo de este acontecimiento, digamos que relevante, en breve se estrenará en las salas la hipérbole hiperbólica del cine de catástrofes: 2012 de Ronald Emerich (Independence Day, El día de mañana).

El libro del que quiero hablaros se titula del mismo modo, 2012. También habla del fin del mundo según el calendario maya. Sin embargo, no hay que confundirlo con la película. Aquí no aparece John Cusack, el escritor de ciencia ficción frustrado que conduce limusinas para salir adelante. El protagonista de 2012 es un descendiente de los mayas que, literalmente, se va a convertir en la única persona capaz de salvar al mundo de su destrucción. Ahí es nada.

Escrita con brío y una documentación enciclopédica, el escultor y artista Brian D´Amato ha compuesto un thriller tecnocientífico adictivo, que se consume en poco tiempo a pesar de las más de 700 páginas de letra apretadita. Queda claro que este artista, que ya ha expuesto en galerías y museos de todo el mundo, tiene un pulso narrativo envidiable, pero además, como ya se ha dicho, exhibe unos conocimientos y una minuciosidad histórica y científica que recuerda a otros autores del género como Michael Crichton (Parque Jurásico).

Pero ¿cómo consigue D´Amato que el fin del mundo sea verosímil? Sin duda, no recurriendo a ridículas trompetas del Juicio Final ni tampoco a otros ardides sobrenaturales sino empleando datos geofísicos de la Tierra. Pues (y habla la novela), nuestro planeta gira cada vez más lentamente sobre sí mismo: si actualmente rota una vez cada 24 horas, hace 400 millones de años lo hacía una vez cada 22. La Teoría del Punto Cero establece que, al concluir la órbita del sol en torno a la galaxia (una órbita de 26.000 años), la Tierra empezará a girar en sentido contrario, invirtiendo los campos magnéticos.

Aquí entra en juego Jed DeLanda, descendiente de los mayas, un experto en matemáticas que vive de los beneficios económicos que le proporcionan sus negocios en Internet. Para detener lo inevitable, DeLanda deberá someterse a un peligroso experimento para viajar en el tiempo. Dado que viajar al pasado a través de un agujero de gusano es imposible para cualquier objeto material, será sólo la conciencia de DeLanda lo que se trasladará. Una conciencia sintetizada informáticamente que será descargada en la mente de otro maya: 9 Colibrí Dentado.

Un maya que vive en el 664 d.C. O, según el calendario maya, en el undécimo uinal del undécimo tun del undécimo k´atun del décimo b´ak´tun.

Así es como se inician las páginas de 2012, y os garantizo que no podéis ni imaginaros todo lo que se avecina a fin de evitar lo que parece inevitable. Totalmente recomendable para los aficionados a la ciencia ficción y al thriller más vibrante, del que te obliga a devorar las páginas más que leerlas.

Lo cierto es que el viaje en el tiempo es imposible. Me refiero hacia el pasado. Si se quiere viajar al futuro, tan sólo hay que congelarse, pero ir hacia atrás es absoluta e inequívocamente imposible, para siempre jamás, por un número de sabidas razones. La primera es la paradoja del abuelo, la cual teoriza sobre la posibilidad de que puedas viajar atrás en el tiempo y matar a tu abuelo, lo cual provocaría presumiblemente el que tú nunca hubieras existido, eso en primer lugar. La segunda es la que cuenta que, aunque viajaras atrás en el tiempo y no hicieras nada, casi con toda seguridad portarías en tu cuerpo algunas de las moléculas que tu yo más joven llevaba en su propio cuerpo, y como una misma molécula no puede estar en dos sitios a la vez, todo eso no podría ocurrir realmente.

Editorial Vía Magna
Colección Thriller
735 págs.

Sitio Oficial | Vía Magna

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