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'Después del anochecer', el nuevo libro de relatos de Stephen King

'Después del anochecer', el nuevo libro de relatos de Stephen King
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Poco se puede decir sobre Stephen King que no se haya dicho ya. El maestro del terror y del suspense, con más de cuarenta novelas y doscientos relatos a su espalda (ahí es nada…) publica en nuestro país su última colección de relatos, Después del anochecer.

Se trata de una selección de trece relatos de terror, en los que como siempre, un mundo terrorífico subyace tras la normalidad más aburrida. Muertes y muertos, sangre y venganzas culminadas, escalofriantes experimentos farmacéuticos, una niña con extraño don curativo… esto y más queda al alcance de un lector horrorizado y a la vez incapaz de levantar la vista del libro

Como viene siendo habitual, la editorial encargada es Random House Mondadori, y tiene disponible en su página la introducción y el primer relato, Willa. Me gustan mucho este tipo de iniciativas, sobre todo en un caso como este, ya que se puede leer el relato independientemente. Me ha gustado especialmente la introducción (yo soy mucho de que me gusten las introducciones… qué se le va a hacer…), en la que King nos cuenta los motivos que le han llevado a escribir una nueva selección de relatos

después del anochecer

Personalmente, y aun a riesgo de que me ataquen hordas de fans furiosos, no me suele gustar Stephen King con sus novelas. Si me gustan (y mucho, por cierto) sus relatos. Creo que tiene unas ideas geniales (a veces demasiado macabras o retorcidas, pero de eso se trata… ¿no?) y que los relatos tienen el tamaño justo para desarrollarlas. En su justa medida. Por favor, tened compasión de mí, soy muy joven…

Excepto ‘El gato del infierno’, escrito en los años setenta, el resto de relatos son bastante recientes, si creemos lo que nos cuenta en la introducción, y ya se está diciendo por ahí que es de lo mejorcito.

En fin, juzguen ustedes mismos, que yo les dejo material para hacerlo.

La estación era una angosta garganta de madera. La gente
vagaba sin rumbo de un lado a otro o sencillamente se sentaba
en los bancos bajo los tubos fluorescentes. Los hombros de los
que estaban sentados tenían esa dejadez especial que uno solo ve
en lugares como ese, donde la gente espera que todo lo que ha
salido mal se arregle y pueda continuar ese viaje interrumpido.
Pocas personas vienen adrede a sitios como Crowheart Springs,
en Wyoming.

                                                 <em><strong>Willa</strong></em></blockquote>

Más información | Ficha en Random House Mondadori

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