Compartir
Publicidad

'El día de los trífidos', de John Wyndham

'El día de los trífidos', de John Wyndham
Guardar
6 Comentarios
Publicidad
Publicidad

Hace más de un año, Fausto me recomendaba encarecidamente que leyera Chocky, novela por la que había caído profundamente enamorado. Recordé entonces que ya tenía yo otra novela de John Wyndham rondando por casa, El día de los trífidos. Así que leí ‘Chocky’, me pareció brutalmente buena, y decidí leerme ‘El día de los trífidos’ tan pronto como fuera posible. Cosa que no he hecho hasta hace unos días, ejem. Y ahora lamento no haberla leído antes, claro…

‘El día de los trífidos’ es una de esas historias de las que a mí me gustan. Ciencia ficción, años cincuenta, miedo por la pasada guerra y pánico por lo que aún tiene que llegar. Una historia clásica, vamos. Una novela que habla de uno de los instintos más básicos del ser humano: la supervivencia. Disfrazado de historia fantástica, pero que muestra unos miedos muy reales, y tan válidos ahora como hace cincuenta años. Con ecos del mejor H.G. Wells, ‘El día de los trífidos’ forma parte por mérito propio de la historia de la literatura.

Y es que ‘El día de los trífidos’ es sorprendentemente moderna. Bill Masen ha escapado por pura casualidad de un extraño fenómeno que ha dejado ciego a toda la población mundial. Los únicos que aún conservan la vista ha sido gracias a azarosas casualidades del destino. En un mundo que se desintegra a pasos agigantados, Bill y los demás supervivientes tendrán que enfrentarse no sólo a un futuro desolador, sino también a un peligro muy real y urgente: los trífidos. Y es que estas extrañas plantas que pueden caminar, parecen haber estado esperado pacientemente el momento oportuno para hacerse con el control de la tierra…

Junto a Josella Playton, otra superviviente que aún conserva la vista, Bill deberá buscar una manera de sobrevivir. Descubrirán entonces que las leyes que imperaban en el mundo han cambiado y que ahora sólo hay lugar para la propia supervivencia. Junto a nuevas comunidades que empiezan a surgir y contra otras no tan amigables, comenzarán a pensar en la posible reconstrucción del mundo, siempre y cuando los trífidos lo permitan, claro.

Escrita con agilidad, hasta casi la última página están sucediendo cosas importantes que hacen que quieras leer y leer sin descanso. Publicada por primera vez en 1951, ‘El día de los trífidos’ recoge el miedo que se palpaba en esa época a una nueva confrontación. Pero no sólo eso, también están presentes en la obra el temor a la carrera armamentística o incluso a la manipulación genética que puede abocar en catástrofe. Han pasado unos cuantos añitos y seguimos temiendo a lo mismo.

Los personajes están trazados con claridad, y escrito como está en primera persona, hace que pronto te posiciones de parte de su protagonista, aunque en algunas ocasiones actúe de manera cuestionable. El miedo a lo desconocido, el catastrofismo, la brutalidad del ser humano capaz de hacer cualquier cosa por sobrevivir, nos acompaña a lo largo de esta novela que se disfruta, y mucho. Todo un clásico de la ciencia ficción y que entra directamente en mi ranking personal.

John Wyndham nació en Inglaterra en 1903 y tras dedicarse a variados negocios, dedicó la mayor parte de su tiempo a escribir historias cortas de terror. Participó en el desembarco de Normandía en la II Guerra Mundial y el haberse enfrentado a la brutalidad de la guerra y al odio-temor hacia lo desconocido, le hizo volcarse en una serie de novelas de ciencia ficción cuyo rasgo común sería la invasión y aniquilación del pueblo británico por diversas plagas de extraterrestres. Nacerían así obras como Los cuchillos de Mildwich, que se adaptaría al cine como El pueblo de los malditos, o Las crisálidas. Considerado como uno de los más importantes autores de ciencia ficción de la historia, moriría en 1969.

Os podéis imaginar cuanto he disfrutado de esta novela. Más seria y adulta que ‘Chocky’, mantiene sin embargo el mismo espíritu de fascinación por lo desconocido. Ese temor, ese miedo, es precisamente lo que hace que te identifiques tan rápidamente con los personajes y que sufras y temas por ellos con intensidad. Sé que hay varias versiones para el cine y televisión, una de ellas del año pasado, aunque no tiene precisamente buenas críticas. Por mi parte, sólo lamento que por ahora no haya nada más traducido al castellano de John Wyndham, a ver si las editoriales captan el mensaje…

Walter estaba ahora seguro de que los trífidos hablaban.

- Y eso – arguyó – significa que hay en ellos cierta inteligencia. Esa inteligencia no puede asentarse en un cerebro, pues la disección no muestra nada parecido a un cerebro. Pero eso no prueba que no haya algo que haga las funciones de ese órgano. Y es indudable que tienen cierta inteligencia. ¿Has notado que cuando atacan buscan siempre las partes no protegidas? Casi siempre la cabeza, pero a veces las manos. Y otra cosa: si observas las estadísticas de las víctimas, advertirás que casi todos han sido golpeados en los ojos, y han quedado ciegos. Es algo notable… y significativo.

- ¿Por qué?

- Porque saben que es el modo más seguro de poner a un hombre fuera de acción. En otras palabras, saben lo que hacen. Escucha. Si aceptamos que poseen cierta inteligenia, tenemos sobre ellos sólo esa superioridad: la vista. Nosotros podemos ver, y ellos no. Suprimamos los ojos, y nuestra superioridad se desvanece. Peor aún, quedamos en una situación de inferioridad, pues los trífidos están acostumbrados a una existencia sin ojos, y nosotros no.

Minotauro
318 páginas
Traducción: José Valdivieso
ISBN: 978-84-450-7690-3
17,95 euros

Más información | Ficha en Minotauro
En Papel en Blanco | ‘Chocky’ de John Wyndham

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio