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'El problema de los tres cuerpos' es tan fascinante como problemática novela
Fantástico / Ci-fi

'El problema de los tres cuerpos' es tan fascinante como problemática novela

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Uno de los libros que más esperaba este año, en parte por mi afán por devorar obras de ciencia ficción, en parte por el fenómeno que le precedía era 'El problema de los tres cuerpos', obra en la que el novelista chino Cixin Liu ha logrado reconocimiento global. Sobre todo tras ganar el Premio Hugo en 2015 tras la publicación por primera vez en inglés gracias a Ken Liu.

Ahora es Nova la que edita en español, con traducción de Javier Altayó, la galardonada obra que forma parte de una trilogía cuya última entrega, 'Death's End' acaba de ser publicada en EEUU con bastante expectación.

Cixin Liu comienza 'El problema de los Tres Cuerpos' llevándonos a uno de los episodios más revueltos de la historia reciente de China: la Revolución Cultural. En este contexto de "limpieza ideológica" dentro del regimen comunista, Ye Wenjie presencia la tortura y muerte de su padre, profesor de física, y el reclutamiento de esta joven científica para un proyecto muy ambicioso: Costa Roja.

Décadas más tarde Wang Miao, especialista en nanomateriales, es contactado por las autoridades como parte de una investigación de una sociedad emergente llamada Fronteras de la Ciencia, que podría estar implicada en el suicidio de varios científicos. Tirando del hilo Wang conoce a Ye Wenjie y un misterioso videojuego llamado Tres Cuerpos, que presenta un mundo cuyo desarrollo está sujeto al problema de la física del que toma nombre.

Mis problemas con 'El problema de los Tres cuerpos'

Portada Tres Cuerpos

Con una gran inventiva y buenas ideas Cixin Liu va entramando una historia sobre la humanidad, su capacidad tecnológica y su división social. Cómo se encuentran y desencuentran ciencia e ideología y qué es necesario para seguir avanzando como sociedad. 'El problema de los Tres Cuerpos' es una novela bastante ligera e interesante, estructurada en capítulos cortos y agrupadas en varias partes que van dando las preguntas y las respuestas oportunas en su momento.

Por lo general la novela me ha gustado y me ha recordado lo diferente que se escribe en la literatura asiática respecto a la occidental. Sobre todo en el uso de la imagen, la simbología, la metáfora e incluso el uso de esos diálogos a base de abruptas sentencias que suenan exageradas a oídos "extranjeros".

La estructuración moderna de las trilogías estropea la experiencia del lector

En la última parte Cixin Liu se vuelve sobreexpositivo. No quiero revelar de qué manera, ya que estamos al final del libro y entraría en el peligroso terreno de los spoilers, pero ese último tramo falla tal y como está planteado. Ojo, no son capítulos innecesarios, pero sí de ejecución dudosa y extraña teniendo en cuenta la dosificación de la información relevante de la trama que Liu practica a lo largo de la novela.

Este último y decepcionante tramo de 'El Problema de los Tres Cuerpos' prepara el terreno para el segundo libro de la saga ('The Dark Forest'). Esto, si bien no es extraño en la dinámica de trilogías, produce otro problema al diluir la identidad propia del libro. Sin tener un gran clímax ni una resolución sólida, la novela queda como una parte demasiado introductoria.

O quizás sea un guiño a la falta de resolución del problema físico al que alude. A pesar de sus problemas 'El problema de los Tres Cuerpos' es una obra francamente interesante, con dilemas fascinantes y con una prosa bastante fluida. Cixin Liu ha hecho un gran trabajo y ahora falta que Nova siga publicando la trilogía.

En Papel en Blanco | Premios Hugo 2015

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