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Fantasmas, de Joe Hill

Fantasmas, de Joe Hill
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Tratándose del hijo de Stephen King, no es de extrañar que este joven escritor esté estrechamente relacionado con el terror y haya decidido aportar su granito de arena al género. Eso sí, hay que decir en su favor que en ningún momento se aprovechó de la fama de su padre para subir escalones en el panorama literario, ya que Hill no hizo público este parentesco hasta el año pasado. Para entonces, ya había publicado su primera novela, El traje del muerto, cuyo título original (Heart-Shaped Box) hace referencia a una canción de Nirvana.

Aunque la crítica se ha mostrado un tanto dividida a la hora de valorar este debut, su éxito entre el público ha sido considerable. Para algunos se trataba de un lavado de cara al género de terror, que siempre requiere nuevos talentos para no caer en la monotonía hacia la que muchos autores lo conducen. Otros, sin embargo, aprueban ciertos aspectos de su escritura, pero consideran que en conjunto era una novela bastante predecible.

Así pues, sin saber muy bien a qué atenerme ante esta disparidad de criterios, me sumergí en Fantasmas, la primera recopilación de cuentos de terror de Joe Hill. En términos generales, la obra me parece un homenaje a todo el terror que Hill ha mamado desde pequeño, ya sea a través de novelas, películas, etc. A pesar de sus altibajos, es un libro que ha conseguido engancharme y que, si bien no pone patas arribas la concepción que tenemos del género, sí aporta suficiente originalidad y frescura como para resultar interesante.

Fantasmas comienza de forma excelente con 'El mejor cuento de terror', que nos cuenta la historia del editor de una revista literaria dedicada a este género que, después de muchos años, lee un relato que lo perturba profundamente. Entonces inicia la búsqueda de su autor, la cual lo llevará a uno de esos rincones oscuros de la humanidad a los que nadie desearía llegar nunca.

Este relato es un buen ejemplo de la influencia que el cine de terror ha tenido en Joe Hill. Cualquiera que haya visto películas como La Matanza de Texas podrá hacerse una nítida imagen mental de las situaciones en las que se verá envuelto el malogrado editor. No se puede decir que sea una historia especialmente original, pero Hill despliega sus armas para dejar en vilo al lector, para mantener un suspense que llega a ser opresivo, y ciertamente que lo consigue.

Otro cuento muy destacable de esta compilación es 'Hijos de Abraham', en donde ofrece una divertida (aunque no por ello menos terrorífica) visión de Abraham Van Helsing, años después de los sucesos narrados en la novela de Bram Stoker. Ahora Abraham vive en una ciudad norteamericana con sus dos hijos, a quienes controla con mano de hierro para que nunca salgan de casa tras el anochecer, pues su temor hacia los vampiros no ha hecho sino crecer con el paso de los años.

Nuevamente, nos encontramos con un guiño a todos los amantes del género en el que destaca el acertado reflejo de la obsesión que rige la existencia de Abraham. Podemos considerarlo también como una parábola de todos los niños que, a medida que van creciendo, descubren que sus padres no son tan perfectos como creían, y que también pueden equivocarse.

Los demás cuentos se nutren de distintos elementos de la imaginería contemporánea del terror, como los asesinos en serie ('El teléfono negro'), el cine de zombis ('Bobby Conroy regresa de entre los muertos') e incluso los superhéroes ('La capa'). Hay otros, como 'Mejor que en casa' y 'La ley de la gravedad', que dejan entrever una cierta vena tierna en la escritura de Hill y abandonan el género estricto de terror para sumergirse, en todo caso, en el fantástico.

Así pues, aunque no se libre del todo de ciertos tópicos, Joe Hill ofrece historias que sin duda engancharán a las generaciones que se han alimentado del terror en todas sus vertientes durante las últimas dos décadas. Si a ello sumamos los peculiares argumentos de la mayor parte de estas historias, nos quedamos con una recopilación bastante apetecible.

La mayor pega reside en las diferencias abismales de calidad que hay entre ciertos relatos. Mientras que con los relatos que ya he comentado la lectura es muy agradecida, cuando llegamos a otros como 'Oirás cantar a la langosta' o 'Un fantasma del siglo XX', esa sensación desaparece, quedándonos con historias que, especialmente en la de la langosta, tienen perdido el norte desde el principio.

Más información | Suma de letras

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