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'Index Librorum Prohibitorum', el índice de libros prohibidos por la Iglesia Católica (y II)

'Index Librorum Prohibitorum', el índice de libros prohibidos por la Iglesia Católica (y II)
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En la primera versión del Index Librorum Prohibitorum se prohibía expresamente toda versión de la Biblia escrita o autorizada por Martín Lutero, así como las que se parecieran a ellas o que estuvieran escritas en lengua vernácula (esto es: castellano, inglés, francés, alemán...) e incluía una lista de los tipógrafos o impresores a los que había que vetar precisamente por haber reproducido obras proscritas. Para el mantenimiento del 'Index' después de la primera edición, de Pío V, se instituyó en 1571 la 'Sagrada Congregación del Índice'. El 'Index' fue actualizado regularmente hasta su suspensión, en 1966, con materiales que se fueron agregando tanto por la Congregación como por el Papa.

Algunos de los autores cuya obra fue prohibida en su totalidad a lo largo de las diferentes versiones del 'Index' fueron Martín Lutero, Juan Calvino, Erasmo de Rotterdam, Enrique VIII, René Descartes, Thomas Hobbes, David Hume, Denis Diderot, Montesquieu, Honoré de Balzac, Émile Zola, Jean-Paul Sartre... Curiosamente hay autores como Schopenhauer, Marx o Nietzsche, conocidos por su ateísmo o por su hostilidad hacia la Iglesia Católica, que no figuran en el 'Index', pues el Vaticano debe considerar obvio e implícito su veto. Entre los libros específicamente prohibidos (no así el resto de la obra del autor) podemos destacar 'El contrato social' y 'Emilio' de Jean-Jacques Rousseau, algunas obras del Marqués de Sade (pero no la mayoría), 'Rojo y negro' de Stendhal, 'Los miserables' y 'Nuestra Señora de París' de Víctor Hugo, el 'Gran Diccionario Universal' de Pierre Athanase Larousse, o 'Madame Bovary' de Gustave Flaubert (tildada de pornográfica). Y entre los libros de autor anónimo, como es comprensible, estaba el muy herético Lazarillo de Tormes (recuérdese, por ejemplo, el episodio del bulero).

Quizá el caso más famoso sea el de Galileo Galilei, convocado por el Santo Oficio en 1633 por su Diálogo sobre los principales sistemas del mundo. La obra había pasado el control de los censores (a pesar de estar escrita en latín vulgar y no en su versión culta y oficial) pero la Iglesia se topó con que el 'Diálogo' estaba siendo interpretado como una obra pro-copernicana y heliocentrista (como de hecho lo era). A Galileo ni siquiera le salvó ser un protegido del Papa Urbano VIII y fue llevado a juicio; finalmente pasó por el aro y pronunció ante el tribunal la fórmula de abjuración, tras la que no pudo evitar murmurar el mítico Eppur si muove ('y sin embargo se mueve'), y fue finalmente absuelto.

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Cervantes no se salvó de ver censurado un pequeño fragmento de su insigne obra y se vio obligado a suprimir del capítulo XXXVI de la 'Segunda parte' lo siguiente:

…las obras de caridad que se hacen tibia y flojamente no tienen mérito ni valen nada.

Pero el gran Don Miguel no debió de preocuparse demasiado ya que en su primera parte les había colado un buen tanto, pues durante el escrutinio de la biblioteca (capítulo VI) de Alonso Quijano (no de Don Quijote) es el cura quien lleva la voz cantante y posee la última palabra. Todo bien a los ojos de un censor de la Inquisición: un miembro de la iglesia dirigiendo la destrucción de unos libros que habían llevado a la locura a un honrado señor rural. Sin embargo, todo aquel que ha sido atrapado por la obra cervantina es conocedor del gusto del narrador del Quijote por la ironía, los dobles sentidos, los juegos de espejo, etc. y sabrá leer entre líneas el papel que se le asigna al cura, que no es un mal tipo y hasta promueve la salvación de determinados libros, pero no deja de ser un reflejo del cura español de la época, con su buena panza por comer gratis allá donde fuera y su costumbre de entrometerse en todo.

Al fin y al cabo, la prohibición agudiza el ingenio del oprimido y fueron muchos los autores que se jactaron, más o menos en privado, de haber sabido disfrazar con su arte literaria algo que debía ser censurado. Además, el 'Index' puede ser muy útil para un librepensador de hoy en día, a modo de guía de lectura: cualquiera de las obras o autores prohibidos son dignos de ser leídos, sólo hay que mirar los nombrados en este texto...

En Papel en Blanco | 'Index Librorum Prohibitorum', el índice de libros prohibidos por la Iglesia Católica (I) Más Información | LA INQUISICION ESPAÑOLA: Index librorum prohibitorum et expurgatorum, por Ubaldo Gómez | Primera versión del 'Index' | Última versión del 'Index' | Reproducción digital del 'Index' de 1559 | Reproducción digital del 'Index' de 1632 publicado en Sevilla

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