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'Justicia Auxiliar', apasionante y monumental novela
Fantástico / Ci-fi

'Justicia Auxiliar', apasionante y monumental novela

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Justicia, corrección y beneficio

Publicada originalmente en 2013, arrasó en la temporada de premios de literatura de género al año siguiente. 'Justicia Auxiliar' ('Ancillary Justice') se hizo con la "Santa Trinidad" de estos premios: Hugo, Nebula y Locus, además de con el BSFA y el Arthur C. Clarke. Nada mal para ser la primera novela de una apasionada de la ciencia ficción como es Ann Leckie.

'Justicia Auxiliar' (Nova, Ediciones B) presenta la historia de Breq del Gerentate, identidad de incógnito de la auxiliar Esk Una Diecinueve, que también es el Crucero de Batalla Justicia de Toren, una de las naves insignia del Imperio Radch cuya meta es la expansión constante a base de "anexiones" (conquistas, invasiones) a los sistemas planetarios colindantes miles de años en el futuro.

La trama comienza con Breq encontrando en un planeta externo y perdido de la mano de Amaat (la divinidad principal del Radch) a la otrora capitana Seivarden, dada por muerta mil años atrás y que desde que fue rescatada de la animación suspendida y viendo que ya no era nadie se dio a la droga. Breq, aun consciente de que será una complicación suma para su misión de venganza personal, decide ayudarla mientras intenta localizar el artefacto para el que ha venido al planeta Nilt.

En 'Justicia Auxiliar' nos encontramos con una división en la trama. Por un lado la historia principal, la de Breq en el "presente" y cómo intenta llevar a cabo su venganza contra la Lord del Radch Anaander Minaii.

Por el otro retrocedemos veinte años en el pasado para encontrarnos a Esk Una, Auxiliar de la Justicia de Toren designada a la teniente Awn, destinada en el recién anexionado Ors, donde se ponen en marcha una serie de eventos que desencadenarán en la desaparición de la milenaria Justicia de Toren.

La Inteligencia Artificial al servicio de la historia

Justicia Auxiliar

Justicia de Toren es, además, la Inteligencia Artificial que controla la nave y cuyo "cuerpo y alma", por así decirlo, son indistinguibles. A su vez esta inteligencia artificial es la matriz de las auxiliares que no son más que cuerpos muertos (resultado de anexiones y otras causas) modificados con una serie de implantes e IA. Los auxiliares son fundamentales para la expansión del Radch, lo mismo te invaden un planeta y mantienen a raya a la población que te hace el mantenimiento completo de las naves y sirven de asistentes a tenientes, capitanas y otros cargos radchaais.

Breq era una de ellas, concretamente Esk Una Diecinueve, y esto es un dato importante y vital en la novela. Ann Leckie elige una narración en primera persona, y el hecho de la existencia de Breq/Esk Una/Justicia de Toren hace que esta primera persona sea prácticamente omnisciente. Lo que hace que nos encontremos con una narración compleja en la que cada "segmento" de Esk Una está presente en una parte pero a la vez (como entidad) en todo Ors y (como Justicia de Toren) su órbita, ofreciéndonos un cuadro completo.

Es un loable ejercicio de narrativa y que a Ann Leckie le ha funcionado muy bien para lograr el efecto de que Breq/Esk Una/Justicia de Toren son muchas y a la vez una. Claro que, una vez nos encontramos en el presente de Breq las circunstancias ya no lo permiten.

El Radch, expansión, clasismo y fines que justifican medios

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Pero Ann Leckie no sólo se preocupa por que tengamos consciencia de cómo es la Inteligencia Artificial en el Radch, sino que en 'Justicia Auxiliar' se detiene en interesantes debates sobre la civilización, los objetivos del Radch, e incluso se observa grandes diferencias de opinión sobre quién puede acceder a según qué puestos. El Radch es una civilización clasista, elitista, con un sistema de dinastías y clientes, que ve cómo las continuas anexiones traen consigo muchos nuevos ciudadanos que acceden a puestos que van perdiendo "los de toda la vida".

Luego con Breq nos encontramos con un dilema: el de hasta qué punto un asesinato es buena idea si sabes que será la chispa que encienda una muy probable guerra civil que aniquilará a millones de personas por muchas ganas de rumba y venganza personal que tenga. Este es el gran ejemplo que uno va vislumbrando con las motivaciones del protagonista... y la excusa de que la Lord del Radch hace cosas muy malas no termina de justificar ni fin ni medios.

La peculiar prosa de 'Justicia Auxiliar'

Leckiephoto

Al crear el Imperio Radch, Ann Leckie determinó que fuera una civilización ambigua en cuanto al género, tanto en la forma de vestir como en la forma de hablar. Ann Leckie materializa esto hablando en género femenino. Salvo Seivarden y algún que otro personaje menor ningún personaje está claramente identificado sexualmente (aunque si se siguen ciertas pistas podemos llegar a determinar el sexo de algún otro personaje). Una característica que choca mucho con nuestro instinto natural de encajar y etiquetar todo lo que veamos, pero que poco a poco uno se va a acostumbrando.

Quizás la mayor pega que puedo encontrar a esta maravillosa novela procede, precisamente, de una de sus virtudes. Ann Leckie como muchos de los primerizos, es una escritora de manual y tiene la máxima de que cada frase, cada diálogo y cada escena ha de tener cierta relevancia y servir a la historia. Esta es un arma de doble filo que, en lo personal, se me ha atravesado.

Partiendo de esa máxima de "cada frase importa" podemos llegar a la conclusión de que si algo no está escrito es que es irrelevante. Y esta es la sensación que me ha dejado el panorama estelar, el retrato del Radch de Leckie. Al leer 'Justicia Auxiliar' y sabiendo que es la primera de una trilogía (continuada por 'Ancillary Sword' y 'Ancillary Mercy'), no he tenido la mínima inclinación a querer adentrarme más en los entresijos del Radch, Anaander, las presgeres y el sistema de familias y clientes. Lo que me ha contado Leckie me ha interesado, pero no tengo interés en saber más sobre ello.

No quiero ni tengo curiosidad en las excentridades de, por ejemplo, la casa Awer, ni circunstancias de la vida de Sveirden o cómo era la Justicia de Toren en sus inicios. Si Leckie no me lo ha contado a mí me es indiferente. Es una sensación rara porque siempre que leo o veo una obra, suele entrarme esa curiosidad y ni siquiera sé si esto que estoy diciendo es malo, pero es algo en lo que llevo pensando desde que terminé 'Justicia Auxiliar'.

Por lo demás, y a modo de conclusión, 'Justicia Auxiliar' es una muy buena novela, llamada a estar entre las imprescindibles de la ciencia ficción de los últimos años y cuyos mayores defectos son propios de escritores primerizos. Es un libro de ciencia ficción social disfrazada de space opera, una mezcla que se hace deliciosa y que tiene el aroma clásico a aquellas obras que se aventuraban a hablar del futuro con todas las de la ley. A mí me ha dejado con ganas de continuar la trilogía, así que ruego a Ediciones B que no tarde mucho en editar 'Espada Auxiliar'.

En Papel en Blanco | Premio Hugo para 'Ancillary Justice'

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