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'La gracia de los reyes', diluyendo la épica
Fantástico / Ci-fi

'La gracia de los reyes', diluyendo la épica

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La reciente visita de Ken Liu a España ha hecho que el escritor y traductor estadounidense tenga que ver en la mayoría de libros que he leído en los dos últimos meses. La antología de relatos editada y traducida por él me dejó bastante tibio y al llegar la hora de ponerme con su primera novela, 'La gracia de los reyes', me encontré con una epopeya desinflada.

Nos situamos en el archipiélago de Dara, en un mundo claramente oriental. El otrora conjunto de reinos ha vivido una época de unificación bajo un implacable emperador, que mantiene a sangre y fuego sus dominios, despojando al pueblo de su identidad propia, creando un nuevo tipo de esclavitud y fomentando un gran sistema feudal. Dos amigos improbables (Mata Zyndu y Kuni Garu) se encontrarán en el centro de una gran historia de revolución.

'La gracia de los reyes' comienza con un atentado hacia el Emperador por parte de un misterioso planeador y de ahí va todo para arriba. Una profecía abre la chispa de la rebelión en una región. Efecto que se va propagando y pronto los antiguos países se alzan para salir del yugo imperial en una novela que despliega todo un tratado de geografía e historia con infinidad de personajes, complots y tragedias.

Decía Ken Liu que tenía claras dos intenciones a la hora de escribir 'Le gracia de los reyes': la primera es un regreso al, infrautilizado hoy en día, concepto de la gran épica del héroe en mayúsculas; la segunda, presentar un mundo muy complejo que pudiese sostener el gran peso de la trilogía venidera. En este último aspecto aseguró haber invertido muchísimo tiempo y esfuerzo a la construcción del mundo, dado que, en su opinión, el lector actual necesita de continuas referencias para tener esa sensación de que es un "mundo real".

Si te descuidas, la novela te echa

Ken Liu plantea en esta novela fantástica una gran crónica del archipiélago. Grande en cuanto a tamaño y amplitud, que no en cuanto a calidad. La trama muere sofocada por el apabullante despliegue casi enciclopédico que pone ante nosotros su autor. En cierto modo se podría considerar 'La gracia de los reyes' como una novela río, en la que la acción transcurre a lo largo de los meses (y años) relatando cómo se van formando los nuevos (antiguos) reinos, sus alianzas y guerras.

El gran problema del libro radica, precisamente, en esa gigantesca panorámica que pinta y la coralidad de reparto que conlleva. Es un lienzo enorme, pero desenfocado. No hay un foco potente en la sucesión de acontecimientos y sabemos quienes son los "protagonistas" más que nada porque son los nombres que más se repiten, no porque destaquen demasiado o tengan una especial atención.

Al principio me lo tomé con tranquilidad. De hecho es la típica novela que requiere de tiempo para entrar completamente. Me estaba interesando, en pocas páginas Ken Liu era capaz de meter conversaciones de cama y en la página siguiente una gran batalla que daba al traste con los planes de los personajes... pero sus personajes desdibujados y los altibajos narrativos me sacaban con mucha más facilidad de la que me gustaría.

Así, veo que a 'La gracia de los reyes' lo que le sobra de ambición le falta de objetivo, de dirección si lo preferís. Es una novela caótica disfrazada de "fantasía" épica que falla al querer contar demasiadas cosas y la mayoría sin el mayor interés.

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